07.12.19 — Diario

Llega el otoño

Estos meses, he estado dedicando la mayoría de mi tiempo libre a relajarme y recuperarme en casa. Realicé, sin embargo, el viaje loco a Inglaterra, pero aparte de eso, lo he pasado bastante tranquilamente.

Por eso, esta entrada de blog supone más un diario visual que un cuento de nada interesante. Eso no es decir que no haya hecho nada, sin embargo, porque una noche me puse al día con María mientras cenábamos unas hamburguesas veganas y también he pasado bastante tiempo cocinando y limpiando en casa.

A street in the northern neighbourhoods of Madrid.

Mis paseos por la ciudad y mi viaje diario a la oficina me han permitido observar los bonitos colores otoñales con el paso de los meses. He juntado unas fotos de estas escenas, así que disfrutad este diario visual del otoño madrileño.

Yellow leaves are lit up by the morning sun.
The yellow leaves of the tree.
Sunlight enters through a window at work.
The trees outside Atocha Train Station in Madrid are bright red.
Autumn leaves and shattered glass.
Street signs under autumn trees in the morning sun.
The facade of the Ministry of Agriculture in Madrid is lit by the evening sun.

Ahora que estamos en diciembre (madre mía), debería ya contaros mis planes para navidades. Volveré a Inglaterra para pasar diez días, pero volveré a Madrid para pasar nochevieja, así que he gastado mi gran presupuesto de 3,50€ en decorar mi piso para la época…

My palm plant covered in fairy lights casting multicoloured shadows.

¡Os presento a mi árbol de navidad económico!

29.11.19 — Diario

Una visita ajetreada

Antes de empezar: ¡hola se nuevo! Si has entrado en mi web durante los últimos días, puede que hayas visto un mensaje de error, pero ya creo que está todo solucionado. Ahora estoy de vuelta, y os voy a contar un poco sobre la locura del finde pasado…

Como surgiere el título, el finde pasado visité Inglaterra, una visita durante la cual hice todo lo posible durante unas meras 36 horas. Después de salir de la oficina a las 3pm, pasé por casa para hacer la mochila y luego me fui directamente al aeropuerto a las 6pm para coger el vuelo a las 8pm.

Después de aterrizar en Inglaterra a las 10pm, no malgasté ni un minuto en salir del terminal y buscar a mis padres, que habían amablemente conducido a Mánchester para recogerme. El viaje a Burnley supuso una buena oportunidad de ponernos al día, porque llegamos en casa tan tarde que después de solo una hora de conversar nos fuimos todos a dormir. 

La mañana siguiente madrugué para ir al centro de Burnley para que me cortasen el pelo a las 9am. Hablé un rato con la peluquera, me acerqué al centro para resolver unas cosas con mi banco y luego me reuní con Amber y Jess para tomar un café.

An old phone box in Burnley on a wet, cloudy day.

El clima de Burnley es bastante previsible: cielos grises y lluvia.

Los tres nos reunimos en Little Barista, una cafetería independiente en el centro, y había una charla divertida sobre unos chocolates calientes festivos e infusiones. Fue la primera de muchas quedadas que tuvieron que terminarse demasiado pronto, sin embargo, porque después de una hora tuve que volver a casa para volver a hacer la mochila y salir a comer con mis padres.

La comida no podría haber sido en otro sitio que no fuese JJ’s, una cantina fea al lado de una carretera rural que ofrece una selección de los platos tradicionales británicos más ricos que hay en este mundo. Dentro de poco estaba comiendo un steak pudding (carne de vaca con salsa en una masa blanda), puré de guisantes y patatas fritas: ¡todo con un toque generoso de sal y vinagre! La comida era riquísimo como siempre, y sirvió como una despedida para mis padres, que luego me dejaron en la casa de mi amiga Danni para que comenzásemos la fase siguiente de las aventuras…

Un finde de buena comida, viejos amigos y conocer a perros nunca falla.

Mientras me ponía al día con Danni, me introdujo a su nueva perra, Lottie, que no le caía muy bien pero creo que es monísima de todas formas. Charlamos un rato mientras esperábamos la llegada de Abi, cuyo regalo de cumpleaños habíamos preparada: ¡una botella de vodka que lleva una foto de su cara! Cuando llegó y recibió dicho regalo, estuvo claro que el vodka nos iba a acompañar a la próxima destinación: Leeds.

Una vez llegados en Leeds, Danni y yo nos registramos en el hotel, y Abi se coló como una huésped extra. Dejamos las mochilas y compramos unas bebidas para más tarde, y luego cogimos un taxi a Belgrave Music Hall, uno de mis sitios favoritos de mis días como estudiante y proveedor de las mejores pizzas, hamburguesas y patatas fritas en la ciudad entera.

Me, Abi and Danni have a beer in Belgrave.

Después de tomarnos unas cervezas y una bandeja enorme de “session fries” (patatas fritas cubiertas de pancetta, jalapeños en vinagre y muchas otras cosas ricas más), Danni y yo nos tuvimos que ir corriendo: ¡teníamos entradas a un concierto!

El concierto era de Sigrid, que llevo un rato siendo un fan suyo después de haberla encontrado en Spotify a principios de este año. Al final llegamos bastante tarde, así que tuvimos que ponernos en el fondo, pero lo pasamos muy bien de todas formas, bailando un poco a unas de sus éxitos.

Sigrid performs at the O2 Academy, Leeds.

Durante el concierte, Abi había vuelto al hotel para prepararse y volver con las bebidas, y así nos reunimos después en las calles de Leeds para salir de fiesta. Después de un shooting espontáneo en un centro comercial, bajamos a Call Lane y unos clubs que nunca había visitado durante mi estancia en Leeds como estudiante.

Ya que los tres ya somos mayores, la noche no se alargó mucho, y bastante temprano nos encontramos de vuelta en el hotel y esperando la llegada de la comida que habíamos pedido. Le entrega, sin embargo, nunca llegó, y así nos quedamos sin kebab. Encontré la solución en marcharme a la estación de tren para recoger un McDonalds para los tres.

Intentaba arruinar la foto de la rena.

Danni stands under an illuminated reindeer antler decoration, whilst I crouch on the floor nearby.

La mañana siguiente nos despertamos con las cabezas bastante bien, aunque sospechaba que la falta de resaca podía convertirse en un resacón durante la tarde. No había mucho tiempo para pensarlo, sin embargo, porque me tuve que levantar, duchar y vestir para irme a una cafetería para desayunar con Luisa, Rhea, Em y Lincoln a las 11:30am. ¡Es que no paraba durante el viaje!

Como segunda instalación en la serie de males relacionados con la comida, Rhea me escribió para avistarme que la cafetería estaba llena, y que debía haber reservado una mesa antes. Entraba en pánico, pero luego me salvaron cuando llamaron a otro sitio local, y al final nos dieron una mesa en dicho sitio. ¡Hurra! El desayuna se había salvado.

Entonces la reunión se realizó en Wapentake, un bar nuevo y bonito que nunca había visitado, pero el cual nos proveyó con un desayuno británico delicioso. En esos momentos la cabeza ya me empezaba a doler, así que me pedí un Bloody Mary para acompañar la comida, una decisión de la que me arrepentí al recordar lo picante que pueden ser…

Me, Rhea, Luisa, Em, and Lincoln have breakfast at Wapentake.

Hablamos mucho mientras desayunábamos, y el grupo entero nos contamos la vida y cómo nos iba la vida adulta y el trabajo. Todo lo bueno se acaba, sin embargo, y eventualmente tuve que irme a la estación para coger el tren a Mánchester y el vuelo de vuelta a España.

Leeds Train Station.
A stop on the Leeds to Manchester Airport line.

Es probable que ya te hayas dado cuenta de lo rápido que fue el viaje, y estaba hecho polvo después de visitar tres ciudades y quedar con tanta gente en un mero día y medio. Sobre decir que dormía un rato en el vuelo, ¡pero aún así siento que esta semana estoy recuperándome todavía del cansancio!

Todo ha valido la pena, sin embargo, porque me la pasé muy bien, y ahora solo quiero pasar el finde haciendo absolutamente nada menos relajarme en casa. Además está seguro que lo voy a necesitar, porque estas semanas en la oficina estamos muy ocupados, con la entrada de muchos proyectos chulos. ¡Luego os cuento más!

14.11.19 — Diario

El carrete de Caudete

Con la llegada del frío invernal a Madrid, toca pensar en los días más cálidos del verano, días que se pasaron el Caudete de las Fuentes, Valencia. Si sueles leer mi blog, puede que te acuerdes de la semana que pasé con Rodrigo explorando el pueblo de sus abuelos y montando un espectáculo de luces en el patio de su casa.

Tres meses después de dicha aventura, por fin he ido para que me revelasen unos carretes que tenía en casa. Algunas de las fotos de estos carretes se encuentran en la entrada “El carrete de Tenerife“, una entrada de blog posterior a la en que cuento mi viaje a Tenerife. En esta entrada haré lo mismo, compartiendo unas de las fotos más notables de mi visita a Caudete de las Fuentes.

A film photo of sunlight setting on roofs and a church.
A film photo of Roberto setting up a speaker system.
A film photo of the courtyard of an old house.

Ya que el estilo duro del flash de una cámara de película me recuerda de mi infancia y de usar cámaras desechables, saqué la mayoría de las fotos durante la noche. Las tardes y noches en Caudate, como conté en la entrada de blog principal, se pasaron escuchando una selección variada de música y zampando pan, jamón y quesos.

La última foto del carrete era un poco inquietante, porque sale la figura oscura de un hombre saliendo de un edificio antiguo. En realidad, sin embargo, es una toma de mi amigo Rodrigo mientras salía de la ducha.

Con eso, pongo fin a esta entrada bastante corta. Me recuerda de las primeras entradas de blog, cuando escribía bastante poco cuando las comparamos con las entradas que escribo hoy en días, ¡que ya son más como ensayos! Lo corto de esta entrada también es debido a la cantidad de trabajo que tengo en la oficina y, como consecuencia, la pobre vida social que estoy disfrutando recientemente. Eso ya cambiará, sin embargo, ¡porque la semana que viene me voy a pasar el finde en Inglaterra!

01.11.19 — Diario

Una escapada dominguera

Después de mucho trabajar duro y jugar duro, el finde pasado decidí que necesitaba escapar del ruido de la ciudad, así que hice una escapada a las montañas de San Lorenzo de El Escorial. He visitado unas cuantas veces en el pasado, y me encanta su ambiente tranquilo.

Los colores otoñales hicieron que El Escorial se viese aún más bonito.

The autumn colours tint the trees of El Escorial.
Yellow trees line a path in El Escorial.

Siempre me gusta un día de vagar por el pueblo y su monasterio impresionante del siglo XVI, ¡pero la cuesta al centro desde la estación de tren siempre me mata! Decidí tomarlo con calma, subiendo a mi ritmo tranquilo entre los ciclistas que realmente lo estaban pasando mal…

Looking over the courtyard of the monastery in El Escorial.

Al llegar, mi primera parada fue un bar local, uno que llevo visitando desde mi primera visita a El Escorial. Lo pasé fenomenal esa primera vez, disfrutando de unos platos locales y una charla graciosa con las tres generaciones de hijas que son las dueñas del lugar. Cada vez que visito El Escorial, me aseguro de ponerles al día con las novedades y eventos de mi vida, ¡y esta vez no fue excepción ninguna!

Pasé un buen rato explorando las calles ondulantes del pueblo montañero.

Tras ser llenado hasta reventar con ración tras ración de comida riquísima, me fui a pasear por el pueblo y las afueras de monasterio para bajar la comida. Decidí no entrar el los jardines, porque no quería llegar muy tarde al centro de Madrid, pero al final me perdí el tren y por eso tuve que tomar otra caña en otro bar (una pena, ya lo sé).

The King's Courtyard in the monastery in El Escorial, Madrid.
Walking back down the line of yellow trees in El Escorial.

Fracasé con mi plan de llegar a mi piso en tiempo para poder acostarme temprano, y acabé caminando a casa en la oscuridad total después del cambio de hora la noche anterior. Valió la pena hacer esta escapada, sin embargo – ¡ya que soy del campo, necesito ver un poco de vegetación de vez en cuando!

26.10.19 — Diario

Trabaja duro, juega duro

Al concluir mi última entrada de blog, mencioné que llevo unas semanas trabajando duro y jugando duro en la oficina, y prometí que contaría más sobre el tema en la próxima entrada. Pues aquí estoy, todo preparado para contaros lo último de lo que ha estado pasando en Guecho 35

El viernes después de la salida de mis tíos, pasamos la tarde en el trabajo celebrando «5×10», un evento en el cual 5 personas tienen 10 minutos para presentar un proyecto, sea personal o del trabajo, al resto del equipo. Se compartían muchas cosas interesantes, pero lo emocionante fue lo que vino después: ¡sidra y empanadas!

We stand around a table drinking cider and eating empanadas.

Esta fiesta fue nuestra manera de despedirnos del verano, poniendo fin a la época de chapotear en la piscina y comer en el jardín. También me trajo muy buenos recuerdos de las noches del año pasado que pasé con Kevin en Asturias, con la sidra y las empanadas, ¡las cuales habían venido desde Asturias!

Cider and empanadas on the table

Una vez empezado el escanciado de la sidra, no paró…

Todos lo pasamos muy bien, entre charlas sobre el trabajo, muchas comida ¡y hasta una clase de vogueing dada por María! Un grupo nos quedamos un rato más, pero pronto puse fin a la fiesta al romper una botella mientras abriéndola, lo cual me dejó con un corte bastante asqueroso en la mano…

Me, Luis, Carlos, María, and Mario at work.
Buildings near Plaza Mayor in Madrid.

Una vez vendé la mano y dormí la mona, no podía pensar en mejor manera de arrancar el finde que intentar cocinar un desayuno británico para mí y para Bogar. Hace más que 8 meses que volví a Madrid, así que habré llevado el mismo tiempo sin comerme un buen fry-up con toda su grasa.

No me salió perfecto, pero era lo más parecido posible.

An attempt at a full English breakfast with orange juice.

Las salchichas y el beicon que se vende aquí no son como sus equivalentes británicos, pero logré coger una lata de baked beans (judías en una salsa de tomate) y hacer un buen huevo frito, así que no era nada malo. Al final, esto solo fue el comienzo de lo que se convirtió en un finde de desayunos decadentes. El día siguiente, preparé un plato de tostada francesa, recubierta con sirope de arce auténtico que Megan me había regalado durante su visita desde Vermont.

A plate of French toast with maple syrup.

Estas aventuras culinarias siguieron durante las semanas siguientes, durante las cuales hasta me atreví a hacer un cuenco de ramen, uno de mis platos japoneses favoritos. Al principio creí que había echado demasiado jengibre, pero al final me venía bien, porque ayudó en aliviar las síntomas del resfriado que llevo luchando desde el cambio repentino de estación.

A bowl of pork ramen with egg.

El mes pasado no has consistido en solo cocina casera, sin embargo, porque una noche Bogar y yo hicimos frente al frío (dicho cambio de estación ha sido muy, muy repentino) para compartir unas raciones en nuestro bar local favorito.

Me posing with a plate of huevos rotos.

Me veo horroroso, pero por lo menos salgo en una foto en mi propio blog.

Ahora volvemos al tema del trabajo, me he dado cuenta de que he empezado a hablar más y más de la comida y, por una vez, ¡me gustaría concluir la entrada hablando del tema de su título!

Como siempre, no puedo decir mucho por temas de confidencialidad, pero estoy avanzando a toda leche en dos proyectos bastante grandes. Espero que pronto se vean publicados en la web de Erretres, pero por ahora solo puedo presentaros con esta foto de un momento de intervención divina…

A selfie of me in which the sun is illuminating my hair.

Otro momento emocionante en el trabajo fue el lanzamiento de Collision, una red de mentorship creada por Erretres Open Lab (parte de Erretres, el estudio de diseño en el cual trabajo) en colaboración con BBVA y creativos locales. Tuve la suerte de ser invitado a participar como diseñador senior en su año inaugural, así que asistí al evento de lanzamiento hace un par de noches.

El evento arrancó con una presentación de mi compañera Blanca (con quien también fui a la boda de nuestra amiga Soyoung este año) y de Brian Farrel, Director Creativo en BBVA. Luego presentó Sergio (un compañero mío en Erretres) la identidad visual del programa, ¡y luego era el momento de descubrir con quién estaríamos trabajando!

Sergio presents the visual identity for Collision.

Una vez introducido a mi par, con quien estaré trabajando en un proyecto durante los próximos 8 meses, llegaron las pizzas y se sacaron las cervezas, y me puse a hablar con todo tipo de gente de muchos campos creativos. Al final, estábamos tan involucrados en la fiesta que nos quedamos mucho más tarde que la supuesta hora de cierra de 10pm. Me costó bastante madrugar el día siguiente, ¡pero valió la pena!

Con eso, creo que concluyo esta vista sobre lo que ha pasado en el trabajo. Como comenté, estamos bastante liados en la oficina en estos momentos, pero estoy seguro que podré compartir los resultados del labor dentro de poco. ¡Qué emoción! Haste entonces, pronto estaré de vuelta con mas noticias de mis aventuras dentro y fuera de Madrid.

20.10.19 — Diario

Mis tíos me visitan

Desde la última visita de mis tíos en mayo, cuando se quedaron unos días para dividir su viaje de vuelta al Reino Unido, han estado viviendo en Inglaterra durante el verano. Con la vuelta del frío, sin embargo, les ha tocado volver a su apartamento en Murica, ¡y por eso han vuelto a visitarme!

My uncle, me, and my auntie in Sol, Madrid.

Tras una llegada complicada en la cual se perdieron buscando el parking, por fin tuvimos la oportunidad de ponernos al día con unas raciones en un bar local. Los dramas de la llegada, sin embargo, no nos dejó con mucho tiempo así que pronto nos acostamos a descansar en preparación para las exploraciones del día siguiente.

El día siguiente era un lunes que había cogido de vacaciones, así que nos aseguramos de aprovechar del tiempo y visitamos algunos de nuestros sitios favoritos en el centro. Paseamos por el palacio real, las calles de Malasaña y hasta encontramos una parroquia y una cripta que nunca había visto.

Looking over Madrid's royal palace.
The inside of a Madrid crypt, with burial vaults, pews, arches, and a chandelier.

El ambiente de la cripta fue distinta del de las calles arriba.

Graffiti on the facade of a building in the Malasaña district of Madrid.

Para comer, no pude pensar un un sitio mejor que Casa Julio, un bar animado en Malasaña. El sitio es conocido por sus raciones deliciosas, así que pillamos una de picadillo, una ensaladilla rusa y una selección de algunas de las mejores croquetas del barrio.

A sign reading "Boncista" and "Niquelador".

Cuando estábamos llenos, era hora de relajarnos, y para eso fuimos al lago. Había ido con mis padres la última vez que me visitaron, y habían alabado una jarra de sangría que compartimos en las orillas, así que hice lo mismo con mis tíos.

Al recargarnos, pensé que sería una buena idea caminar de vuelta a mi casa por el río, y yo pensé que tardaríamos 45 minutos como mucho. Tras pasar por los escombros del Estadio Vicente Calderón, no obstante, me di cuanta de las mentiras de Google Maps – ¡aun quedaba muchísimo por caminar!

A stand of the abandoned Atlético de Madrid stadium.

Una vez cogido un tren para quitarnos el último tramo del viaje, fuimos a un bar local para cenar, ya que habíamos gastado toda nuestra energía durante la vuelta a casa. Luego tuve que acostarme temprano, porque el día siguiente tuve que madrugar por el trabajo.

Después del trabajo, me reuní con mis tíos para tomar algo en el centro. Fuimos a La Venencia para unas copas de vino y unas tapas, y luego encontramos un bar de toda la vida por Lavapiés en el cual cenamos unas patatas bravas y una ración de albóndigas.

El miércoles por la mañana, tuve que despedirme de mis tíos cuando volvieron a su coche y empezaron su viaje a Murcia. Fue un placer recibirlos en Madrid una vez más, y tengo muchas ganas de volver a Murcia dentro de muy poco para descansar con ellos en la costa.

La semana siguiente consistió de mucho curro y mucha fiesta, pero os pondré al día con respeto a eso en la próxima entrada de blog. Hoy, pienso pasar el domingo haciendo lo mínimo posible – bueno, excepto quizás hacer un pastel.

12.10.19 — Diario

Galletas y gastos innecesarios

Hace un mes ya que no os cuento todas las novedades de la capital española, y por eso estoy de vuelta con un resumen de los eventos de las últimas semanas de aventuras. Ha consistido en comer mucho, explorar y gastar bastante después de cobrar…

La primera excursión consistió en unas horas en Parquesur con Bogar. Los dos habíamos pasado la mayoría del finde en mi piso, así que el domingo por la tarde ¡queríamos estar en cualquier sitio que no fuese mi piso!

Tras pasar por mis tiendas preferidas y comprar un libro sobre la gramática española, me permití el lujo de un “trozo de pizza” hecho completamente de chuches. Bueno, eso es lo que creía. Resulta que el “trozo de pizza” se había rellenado con una base de poliestireno. ¡Había sido engañado!

I hold a slice of candy pizza.

Antes de la compresión que me habían engañado.

Una vez recuperado de esta injusticia descarada, los dos fuimos a cenar ramen y té verde en las orillas del lago. Después volvimos a mi piso, y me fui a dormir en preparación para otra semana laboral muy ocupada.

Fountains over a lake with a multicolour sunset sky in the background.
I ascend an escalator in a metal tunnel.

El finde siguiente también era bastante relajado, consistiendo en mucho vaguear por mi piso y unas copas de vino con mi amigo Jhosef en el centro y luego en mi casa. 

Me and my friend Jhosef.

El jueves de dicha semana, mi compañera Blanca y yo habíamos quedado con una ex compañera y amiga Soyoung, cuya boda habíamos atendido más temprano este año. Los tres disfrutamos unas copas y una cena en el barrio de La Latina, el cual se veía muy bonito en la luz del atardecer cuando llegamos. 

The La Latina area of Madrid by dark.

Después de otro viernes en la oficina, Bogar y yo empezamos bien el finde cuando nos reunimos para desayunar en un bar local. Tras desayunar, volví a casa y hice otra bandeja de algo más dulce – ¡unas galletas caseras! Siguiendo una receta que llevo un rato desarrollando y perfeccionando, creo que por fin tengo el balance perfecto entre crujiente y masticable.

Nota: si te gustaría que empezase a publicar unas recetas mías para hacer repostería o platos rápidos perfectos para vivir solo, ¡cuéntame a través de este cuestionario!

A table with a breakfast.

El día siguiente y volví a ir de compras con Bogar, esta vez al IKEA. Llevo bastante queriendo coger algunas cositas más para la casa, así que al cobrar decidí que tocaba convertir mi casa en un hogar de verdad.

Bogar hides behind a large plant in IKEA.
A sunset over the south end of Madrid.

Tras comprar muchas más plantas que debí y molestar al taxista cuando llenamos su coche con las plantas enormes que salen en la foto arriba, por fin instalé en mi casa una mesilla de centro, una alfombra y la nueva vegetación. ¡Creo que ha progresado bien desde que empecé a decorar hace unos meses!

My living room.

Por fin también instalé unas ruedas en la mesa en la cual está mi tele, lo cual hice para poder sacarla y verla directamente del sofá cuando me tumbe. Después de un momento “eureka”, sin embargo, ¡me di cuente de que también puedo mudar la cosa entera a mi habitación y ver la tele allí también! Nada hace un hogar más que poder ver la tele desde la cama los domingos por la mañana…

My TV in my bedroom.

Esto nos lleva a la semana pasada, cuando mi ex compañera Elena y yo quedamos para ponerlos al día y tomar una cañas. Acabamos en Lavapiés, uno de mis barrios favoritos de Madrid, y cenamos unas pizzas riquísimas en NAP Pizza – ¡vale la pena visitar el sitio si pasas por Madrid!

Elena hides behind her hand.
Me and Elena after eating pizza.

Creo que ya os he puesto al día con respeto a las frivolidades de mi vida. Me encantaría compartir más detalles de lo que estoy haciendo en la oficina, porque han sido unas semanas intensas pero emocionantes, pero por temas de confidencialidad no puedo decir mucho. ¡Solo os digo que hay mucho por venir!

Mientras escribo esto, acabo de despedidme de mis tíos que han estado de visita durante unos días, por lo cual la próxima entrada de blog tratará de su visita y lo que hicimos durante los días que pasaron en la ciudad. Ahora mismo debo dejar de escribir, porque he quedado con un amigo y tengo que salir. ¡No hay paz para los impíos!

04.10.19 — Diario

El carrete de Tenerife

Hace unos meses ya que visité a Cami y su familia en Tenerife, pero la entrada de post de hoy da seguimiento a aquella entrada, ¡aunque sea con retraso!

Una mañana durante dicha visita, fui a la costa con Cami y su madre para compartir un desayuno rico en un sitio local. En la última entrada, lamenté de haber dejado mi móvil en casa y la falta de fotos como consecuencia. También mencioné, sin embargo, que no era cien por cien verdad, porque había sacado unas fotos en mi cámara manual con la esperanza de llevarlas para que las revelasen.

Lo más probable es que ya lo hayas adivinado por el título de esta entrada de blog, pero al fin recordé dejar un par de carretes para que se revelasen. Luego recibí un correo electrónico hace un par de días con las fotos recaladas adjuntadas, ¡así que me hace mucha ilusión poder compartirlas con vosotros hoy!

Me and Cami's mum at the breakfast table.
Cami and her mum at the breakfast table.

Como ves, el desayuno era precioso y la compañía impecable – los tres lo pasamos fenomenal, charlando y riéndonos bajo el sol matutino. Lo que no se ve es que la comida estuvo tan rica como se veía, y tuvimos la suerte de comerla con vistas costeras impresionantes, de las cuales logré sacar una foto.

Looking out over the Tenerife coast.

También habían unas fotos de Cami y yo que se sacaron en la cosa, y he dejado dos de ellas abajo. La típica foto turística de mí entre letras enormes debe haber sido la última del carrete, sin embargo, porque está el lado izquierdo descolorado y cortado.

Me and Cami on the Tenerife coast.
I stand in between the letters spelling out the name of the town on the Tenerife coast.

Al sacar unas fotos durante la barbacoa deliciosa, entonces, supe que tuve que sacar las fotos más que una vez, ya que las primeras fotos de un nuevo rollo suelen salir un poco raras. Menos mal que lo hice, porque cuando vi la filtración de luz y la disalineación de las primeras fotos, ¡me quedé pensando que no habría ni una foto usable en la pila!

A group photo is ruined by light leakage.
A group photo is ruined by misalignment of the film in the camera.

A pesar de que a mí los errores de las primeras imágenes me parecen muy bonitos, también moló descubrir que por lo menos había una foto “normal” de la cena – ¡una pena que la tomó Cami y por eso no sale!

Cami's parents, Sam and I sit at the BBQ table.

Logramos sacar otra foto después de comer, no obstante, y esta vez ¡hasta Luke (el perro de Cami y Samuel) sale con los tres! Lo de mis ojos es una pena – no sé si el sol me cegaba o si parpadeé en el momento inoportuno…

Sam, myself, Luke and Cami in the family garden.

Las demás fotos son del viaje por Teide, el volcán que domina la isla. El primer par de imágenes son de una parada que efectuamos a medios de la subida por la montaña, cuando paramos para estirar un poco y mirar sobre la costa y el pueblo de donde habíamos venido.

Looking over the coast of Tenerife.
Cami along the side of a road on Tenerife's Teide volcano.

Las próximas forman una serie de fotos que saqué cerca de la cima, en las que salen un rango de paisajes extraños y texturas lunares. Creo que estas fotos tienen una pinta mística por los tonos calientes de la película, la filtración de luz y el ruido de la cámara.

A lunar-like surface on the tip of Teide on Tenerife.
A lunar-like surface and blue sky on the tip of Teide on Tenerife.
A lunar-like surface on the tip of Teide on Tenerife.

Con la ultima foto, es verdad que he dejado lo mejor para el final. Esta foto no es muy distinta a una parecida que saqué en mi móvil y compartí en la entrada de blog inicial, pero el look distinto que le dota la cámara manual hace que tenga otro aire.

La foto representa el momento del descenso de vuelta a casa en el cual nos dimos cuenta de que una capa de nubes se había formado debajo de nosotros, haciendo que las cimas de las montañas vecinas parecieran islas pequeñas en un mar de nubes. Todo esto sin hablar del degradado en el fondo creado por la puesta de sol multicolor.

Vuelvo a pedir que tomaseis un momento para echar un ojo a los detalles de la foto, porque representa un momento en el cual nos encontramos por mera suerte, y uno que dudo que lo volviera a vivir en el futuro…

A sunset over the layer of clouds, taken from the side of the Teide volcano in Tenerife.

Dicho todo eso, concluyo diciendo que espero no haberos aburrido con esta recapitulación de mi viaje a Tenerife. Soy muy fan de la fotografía análoga, y espero haber compartido la alegría de recibir un sobre de fotos cuando no sé qué va a salir en ellas. Tengo la memoria fatal, por lo cual siempre me es una sorpresa abrir ese sobre, una de las sorpresas felices de esta vida.

En breve volveré a poneros al día con las noticias de mi día a día, pero hasta aquel momento, asegúrate de rellenar el cuestionario si no lo has hecho todavía. Ya he revivido unas respuestas muy interesante, y por eso doy las gracias a todos los que habéis respondido, pero me gustaría ver un rango de opiniones. ¡Cuanto más, mejor!

18.09.19 — Diario

¿Qué opinas tú?

Hoy no vengo para hablaros de mi vida, ¡sino para pedir que me habléis a mí!

Llevo seis años ya actualizando mi blog (en inglés, por lo menos), y durante ese tiempo he tenido la suerte de recibir unos comentarios bonitos sobre él. Recientemente, sin embargo, he estado pensando en maneras de hacer el contenido más interesante y variado, por lo cual me interesa mucho ir que vosotros, los lectores, opináis.

Ahora voy directamente al grano: pido, por favor, que tú rellenes este cuestionario. No deberías tardar más que un par de minutos, pero me ayudará mucho al seguir actualizando mi blog durante los próximos seis años. ¡Gracias por adelantado!

14.09.19 — Diario

Un viaje más a Murcia

Parece que fue ayer la última vez que bajé a Murcia a ver a mis padres, pero la entrada de blog sobre aquel viaje me recuerda que visité la region hace solo dos meses. Esta vez me quedé allí cuatro días, dos más que lo usual, ¡y me encantó la oportunidad de relajarme y ponerme al día con mis padres!

Tras salir del trabajo el viernes pasado, empecé con la rutina conocida de coger el tren en Atocha y bajar a Murcia. Me reuní con mis padres en la estación y desde allí fuimos al piso de mi tía. Llegamos sobre la medianoche, por lo cual era demasiado tarde como para ponernos a buscar restaurante, así que cenamos unos bocadillos que había preparado en Madrid.

El sábado por la mañana lo pasamos vagueando por el apartamento, y luego fuimos a la costa del Mar Menor. Comimos en un sitio donde habíamos estado previamente en nuestra última visita y que le gustaba a mi madre. Luego dimos un paseo por la playa y paramos a tomar algo con vistas al mar. 

Three faded white shutters on a sun-bleached house.
Palm trees and sun-bleached houses on the Murcian coast.

Después, y con unos ingredientes que habíamos cogido durante el viaje de vuelta, pasé la tarde preparando una receta que siempre gusta: quesadillas de pollo con ensalada de pico de gallo y yogur natural. No obstante, la cena se amargó cuando vimos que el pronóstico fue que el tiempo nos amenazaba con la cancelación de la excursión que teníamos planificada para el día siguiente – ¡como si no hubiera yo aguantado suficiente lluvia en Madrid!

Las nubes tormentosas empezaron a apartarse al avanzar la mañana y dejaron pasar los rayos de sol – ¡y con él la esperanza de que la excursión podría ocurrir! Al final tuvimos suerte, y fuimos al pueblo costero de Cabo de Palos.

La última vez que visité su costa fue con mi tía en enero de 2018, sin embargo para mis padres era su primera visita. Para enseñarles un poco el pueblo, paseamos por el puerto y dimos una vuelta por el paseo marítimo y sus restaurantes. Después los llevé a un bar en un callejón pequeño para que probaran la cocina local.

A row of blue boats in a harbour.
A handwritten sign on the side of a building.
The sea is seen between two houses, which is all seen through a portal window.

Después de comer, bajamos por otro callejón estrecho entre unas casas, y nos encontramos en a otro paseo marítimo que va hasta el faro en la punta del cabo. Fuimos subiendo a nuestro ritmo, pero aún así el calor nos atacaba, por lo cual el paseo terminó en un bar callejero para tomar unas cervezas y un café.

A rock just out of the sea.

Alguien decidió realizar un ajuste de muy buen gusto a esta señal.

A sign warning of the risk of falling off a cliff.

Con las energías recargadas, continuamos hacía el otro lado del pueblo, disfrutando las vistas del mar y mirando las cuevas y casas antiguas al caminar. Mientras bajábamos, las nubes empezaron a volver, así que pensamos que era mejor volver al coche para estar en el piso cuando para cuando empezase a caer.

Red shutters and yellow walls.
A colourful rock juts out into the sea.
A sea-bleached blue house.
An abandoned garden with pink chairs.

Cenando unos espaguetis que preparé, conversamos de los planes para los dos días siguientes. El lunes era mi último día entero en Murcia, por lo tanto decidimos que íbamos a cenar fuera para celebrar mi última noche, pero quedaba la cuestión de qué haríamos durante el día.

La respuesta fue bastante obvia: ¡unos baños de barro!

Me bañé en dichos baños en San Pedro del Pinatar la última vez hace un año ya, pero esa vez no logré sacar ni una foto de la experiencia. Esta vez, sin embargo, y mientras me cubría con una capa gruesa el barro sulfúrico apestoso, ¡estaba mi madre para sacarme unas fotos!

Me, covered in mud.

Tras quitarme el barro a través de un baño rápido en el mar, los tres fuimos a una terraza en la playa para tomarnos un par de cervezas en el sol. Allí pasamos unas horas de la tarde, y luego volvimos al coche con un pan en la mano y nuestra piel realmente brillando.

Una vez en casa comimos, echamos una siesta y pasamos un rato por el piso y la piscina. Luego nos subimos al coche y fuimos a un restaurante italiano local para cenar. No había estado antes, pero me sorprendió lo majos que eran los camareros y la calidad de la comida. Cené un plato de solomillo y champiñones en una salsa cremosa, ¡y estuvo delicioso!

A block of apartments is lit up by the warm evening sunlight.
A blue and pink sunset is silhouetted by a tree and a block of apartments.

Luego llegó el martes, siendo mi último día en Murcia. Optando por otro día relajado, pasamos la mañana en la costa y luego fuimos a otro pueblo pequeño para comer.

A jetty is seen in the sea, with mountains in the background.

El restaurante al que fuimos era el mismo sitio en el cual comí la última vez justo antes de volver a Madrid – ¡se está convirtiendo en una costumbre familiar! Igual que la última vez, nos hinchamos comiendo plato tras plato de comida deliciosa, ¡después de los cuales tuvimos que tumbarnos una hora para hacer la digestión!

Poco después, sin embargo, me tocó hacer la mochila, ducharme y volverme a la estación de tren. Después de estar atascados detrás de un tractor en el camino, no nos quedó mucho tiempo al llegar, así que tuve que despedirme rápido de mis padres. ¡Esos cuatro días pasaron en cuatro minutos!

Estoy seguro de que volveré a Murcia dentro de poco, a los principios del año que viene como tarde. Antes de eso, sin embargo, tengo un viaje rápido a Inglaterra en noviembre, y muchas cosas que hacer aquí en Madrid…