20.03.19 —  Diario

El verano comienza y Emily me visita

Tras mostraros mi nuevo piso en mi última entrada de blog, pensé que debería explorar un poco de lo que ha ocurrido fuera de dicho piso en esta entrada. Os aviso, sin embargo, que la mayoría de lo ocurrido consiste en sentarme en terrazas, tomar cañas y disfrutar las temperaturas crecientes…

The Puerta de Alcalá in Madrid by night

Hace un par de semanas, Napo me visitó para ponernos al día, y eventualmente salimos de mi piso y fuimos al río para aprovechar del sol dominguero. A solo 10 minutos de mi piso se encuentra Madrid Río, un parque lineal construido en las orillas del río Manzanares. Después de pasar entre familias y gente sacando a su perro – y esquivar a gente yendo a toda leche en patines – nos sentamos para tomarnos unas cañas en una terraza por ahí.

Trees against a blue sky.
I look to the left.

Después de una puesta del sol magnifica, volví a mi piso y empezó la semana laboral. Resultó ser una semana fría y lluviosa, pero eso no me molestó, ¡y no enfrió los espíritus de los que atendieron la manifestación del día internacional de la mujer!

A baroque building lit by the orange sun is reflected in a puddle on a grey pavement.
A blue sky above a graffiti-covered stairwell lit by the setting sun.

Me alegró ver que la manifestación fue un éxito total – me puse muy feliz al ver a mujeres de todas las edades en la calles y unidas contra la desigualdad. Me hubiese encantado poder unirme a ellas, pero en fin la devolución de unos productos en IKEA tardó mucho más que pensaba. La única parte que vi fue el caos en la estación de Atocha cuando intenté hacer un transbordo para llevar mis nuevas sabanas a casa. ¡No hace falta explicar el por qué en fin fui caminando!

A train station full of people.

El finde siguiente volví a bajar al río, esta vez para echar un vistazo a los puestos y comer un poco de comida callejera en el mercado de diseño del Matadero. Allí quedé con Bogar, Filip y Napo, y nos pusimos al día con unos nachos y unas cañas en la mano.

Otra semana laboral pasó, y el viernes que había esperado durante semanas y semanas por fin llegó: ¡el día de la visita de Emily! Tras el aterrizaje de su vuelo de Londres, le dije que viniese al centro, y en breve nos reunimos después de (lo que acabo de calcular por ver mis entradas de blog) 10 meses. La última vez que nos vimos fue durante una visita a Londres que realicé en mayo del año pasado. ¡Cómo vuela el tiempo!

Nos coincidimos en Plaza de España, y luego fuimos a la oficina de Erretres para echar un vistazo al espacio, conocer el equipo y para que Emily pudiese dejar su mochila. Luego volví a trabajar y ella se fue a explorar el palacio real y sus alrededores, pero en breve nos volvimos a reunir ya que salgo a las tres los viernes.

Después de un menú delicioso en un restaurante cerca de la oficina, subimos a un tren a mi piso para que dejase sus cosas y para usar el sofa cama por la primera vez…

Como podéis ver en la cara de la Bella Durmiente arriba, la cama se montó fácilmente y era bastante cómodo, ¡pero había más cosas que explorar antes de acostarnos!

Tras ver los techos de la ciudad desde una azotea, nos pusimos a vagar por el centro, parando para tomar churros, visitar el Mercado de San Miguel, pasar por la Plaza Mayor, tomarnos un buen jerez y cenar comida venezolana en uno de mis restaurantes favoritos. Una vez en casa, nos sentamos a charlar aún más con una caña en la mano – la cantidad de cosas que teníamos que compartir era inmensa – y luego en fin nos fuimos a dormir.

La mañana siguiente empezó por una visita al Matadero para explorar el centro de exposiciones y pasear por el río. Al abrir el apetito durante nuestro camino por las orillas (y tras parar para unas cañas, naturalmente) nos fuimos al norte y a Casa Dani, uno de mis sitios favoritos para comer.

Este neón rosa era uno de mis cosas favoritas. Quiero uno.

Una vez habíamos disfrutado una buena comida madrileña, empezamos a caminar hacía el sur otra vez y por las calles bonitas de Chueca y Malasaña. Cuando el sol alcanzó su cima durante la tarde, paramos para un vermut y unas copas de tinto de verano en la terraza del Mercado de San Antón, ¡aprovechando al máximo la oportunidad de quitarnos los abrigos!

Después de comprar unas tonterías y tomar unas copas más en el camino, acabamos nuestras aventuras en el Templo de Debod, dónde vimos la puesta del sol sobre el oeste de la ciudad. Luego pasamos a un lugar de tacos super guay pero el cual en fin estaba súper concurrido, así que hicimos unos planes alternativos espontáneos y bajamos por Lavapiés para tomar unas raciones en un restaurante por ahí.

La semana siguiente era el último día de su visita, pero aún así había hecho unos planes domingueros para mantenernos ocupados. Después de desayunar en casa, fuimos a coger unas bicis, y pasamos lo que quedaba de la mañana explorando el Parque del Retiro en bici.

Tomé esta foto sin caerme de la bici – ¡estoy mejorando!


Tras devolver las bicis comimos bao en uno de mis sitios favoritos, y luego tomamos un helado como postre. Bajando hacía Atocha, pasamos por sus jardines tropicales, y luego subimos al tren de vuelta a casa para recoger la mochila.

Llegamos al aeropuerto sin tardar – y menos mal que sí, porque el proceso de check-in que tuvo que completar Emily al llegar no era nada fácil. Una vez cogida la tarjeta de embarque, le dio un abrazo de despedida y me fui a casa.

No hace falta decir que lo pasé fenomenal con Emily en la ciudad, y las semanas pasadas de un clima cada vez mejor me han animado bastante. Lo tengo que decir – ¡estoy súper contento estar en Madrid de nuevo!

Bueno, ya estaría en cuanto a novedades – ¡volveré con más historias de esta ciudad polvorienta en cuanto tenga el tiempo!

12.03.19 —  Diario

Casa Briggs

Después de la entrada de blog que nos llevó a Asturias para explorar una fábrica abandonada, ahora volvemos al punto en el que acabó la entrada anterior: mi misión para decorar mi piso antes de la visita de mi amiga Emily. ¡Ya solo faltan tres días!

Afortunadamente, ya tengo instalado todo lo esencial, y estoy preparado para recibir a visitantes como la maruja que secretamente soy. Ha sido un proceso bastante largo, sin embargo, y he tenido que dar muchas vueltas a IKEA, y luego más cuando me di cuenta que había comprado la cosa equivocada en dos ocasiones distintas. Dicen que IKEA es una prueba para las parejas, pero yo he logrado discutirme conmigo mismo más que una vez. ¿Un talento? Sí.

Bueno, ya que no tengo mucho más que compartir esta semana, he sacado unas fotos del piso para mostraros lo que he hecho con el poco dinero que tengo.

Empezamos en el salón/cocina, donde he mantenido el amarillo de una de las paredes, añadiendo un sofá cama gris y toques de blanco y negro. Soy muy estricto con los colores, pero he dejado que entre un toque de verde al poner unas plantas que le dan un poco de vida al espacio.

La única cosa que echo en falta aquí serían unos cojines más y una mesa de centro en que dejar bebidas. También me gustaría comprarme una almohada en algún momento, pero resulta que son mucho más caras que me imaginaba, así que eso tendrá que esperar un poco…

Ahora damos la vuelta y estamos de cara a la cocina. Estoy intentando mantenerla lo más ordenada posible, y está resultando ser muy fácil porque soy una persona sola y hay mucho espacio en que esconder todo lo que no estoy usando. Aquí solo me falta un horno, pero ya he visto un horno pequeño de sobremesa que compraré el mes que viene: ¡hay pasteles por venir!

Ésta es una de mis plantas favoritas. Se llama Leah.

Pasando por la puerta y por el pasillo hay un cuarto de baño y un espacio en que hacer la limpieza, pero no os voy a aburrir con eso: pasemos directamente al otro espacio principal, mi habitación. El piso ya disponía de la cabecera de madera y una lampara de techo negra, así que he mantenido los colores existentes otra vez. Puse unas sábanas blancas en la cama y compré una mesilla de noche negra en la que he puesto a Beatrice el Bambú.

Alineado con el look de texturas de madera, plantas y colores neutros, tuve un momento de inspiración al pasar por la frutería hace unas noches. Vi que el tío estaba apilando unas cajas de madera para que se recojan como basura, así que fui a por un par de ellas y las subí a mi piso. Usando ellas he hecho una mesilla gratuita y sostenible.

Encima de dicha mesilla he colocado a Alice el Aloe Vera, y luego otra vela, ¡y ahora diría que se ha convertido en mi detalle favorito del piso entero! Es un poco molesto que la cosa más bonita es la más barata, pero me alegra haber podido decorar un rincón vacío.

Ahora llegamos al final de las fotos de mi nueva casa, y al final de esta entrada de blog, pero la semana que viene volveré para compartir las novedades después de este finde de aventuras con Emily. Espero que este preparada para mucho terraceo y comida rica…

03.03.19 —  Diario

La fábrica abandonada

El verano pasado fui de vacaciones con mi amigo Kevin, y en mi blog inglés hablé de un viaje a una fábrica abandonada en un pueblo asturiano, y por fin me he sentado para editar las fotos y escribir esta entrada de blog para contaros lo que pasó.

Llegamos en coche y luego pasamos por unos árboles para entrar, encontrándonos al lado del edificio principal. La fábrica no se vio nada extraordinario desde afuera, era un edificio industrial grande con las ventanas rotas y pintado en un tono de turquesa bastante feo.

Una vez dentro, las cosas se volvieron más interesantes. El techo falso se había caído, y sus paneles tapaban el suelo entre rocas, material de aislamiento, papeles, y una variedad de lo que reveló el uso anterior de la fábrica: cerámica.

The interior of an abandoned factory.

Giramos a la izquierda y entramos en el espacio cuyas paredes interiores fueron las últimas en quedarse sin derrumbarse. Parecía haberse renovado justo antes del cierre de la fábrica – si no fuera por el daño causado cuando se habían caído elementos del techo superior, se podría pensar que este espacio fuera nuevo. Pasamos por un contenedor enorme que, aunque roto, aún contenía bastante polvo blanco. No quise correr el riesgo de tocar el polvo no identificado, así que seguimos explorando.

A broken container full of white powder sits in an abandoned factory.

No me apetecía desordenar el polvo blanco y misterioso.

En el espacio siguiente tenía un aspecto mucho más industrial, y una vuelta por dos estructuras grandes en el centro de dicho espacio reveló que eran un par de hornos. En un rincón había un montón de cerámica media hecha, pero el aislamiento esponjoso de los hornos me asustaba: puede que sea el asbesto. Por eso seguimos al próximo espacio sin explorar mucho.

Furnaces in an abandoned factory.
A pile of unfinished ceramics sit in the corner of an abandoned factory.

La puerta nos llevó al espacio mayor de la fábrica, y imagino que una vez era un almacén. El espacio extenso contenía una colección variada de escombros, incluyendo cerámica rota, piezas de electrodomésticos y los restos mojados de unas carpetas que detallaban los pedidos y las facturas de los años pasados. Era bastante surrealista pensar que unos detalles tan íntimos pueden haberse dejado a podrirse en un espacio tan público.

An abandoned factory warehouse, with bricks in the foreground and decaying walls covered in graffiti.

Más al fondo del almacén, encontramos unas cajas llenas de cerámica media acabada y una pirámide que se había formado con platos en el suelo. Pienso que se hizo por alguien después del cierre de la fábrica: no veo utilidad ninguna en apilar un producto así.

An abandoned factory warehouse littered with debris.

Saliendo del almacén, nos encontramos de repente expuestos a los elementos al pasar por un espacio cuyo techo se había derrumbado totalmente. No queriendo quedarnos bajo la estructura precaria, saqué unas fotos de los escombros más interesantes y luego volvimos al almacén para explorar más.

The structural failure of the room in an abandoned factory. The roof has totally collapsed, allowing shrubbery to grow in the ruins.
Greenery is seen through a collapsed doorway.
An almost complete ceramic teapot sits on a rotting crate in front of some shrubbery.

Pasando por el espacio, llegamos al otro lado de la fábrica, y entramos en una área llena de oficinas. Pasamos por un café/zona de recreación y llegamos en un espacio que contenía unos generadores alrededor de una escalera central. Decidí que los escalones de concreta nos podían soportar, pero mi duda fue que si la planta de arriba nos soportaría – especialmente tras ver la falla estructural del otro lado de la fábrica.

A broken ceramic teapot sita atop a wooden palette.

En fin subimos a un ático usado para almacenamiento. Este espacio era uno de los más interesantes de la fábrica por la cantidad de moldes que se habían guardado en las vigas. Unas barras de metal se veían entre los moldes volcados, y así deduje que una vez los moldes se guardaban en estantes, aprovechando el espacio compacto.

A roofing panel collapses, allowing light in to reveal an abandoned factory room full of ceramic moulds.

Luego continuamos más por el laberinto de espacios más pequeños. Pasamos por unas bolsas de polvos no identificados, talleres destrozados y una cabina que contenía un calendario mostrando los primeros meses del 2003.

A wall shows a decaying calendar dated 2003.
A doorway through an abandoned factory leading to a room full of graffiti.
An abandoned workshop with shattered windows.

Pronto nos encontramos explorando la colección de edificios más pequeños en el fondo de la fábrica. Estos espacios eran más pequeños, más oscuros y más escalofriantes que la fábrica principal, y la inquietud que me provocaron hizo que se me olvidó sacar fotos. Tendrás que usar tu imaginación para visualizar los rincones oscuros de los vestuarios abandonados…

Por la inquietud y el hambre que sentíamos, decidimos poner fin a las exploraciones. Volviendo al coche, me recuerdo como hablábamos de lo que nos gusta pasar las vacaciones haciendo cosas así en vez de las actividades típicas que se hacen durante el verano. ¡Siempre me apunto a las experiencias alternativas!

24.02.19 —  Diario

Como ser un adulto

Hace dos semanas ya que publico la última entrada de blog, y hace una que me mudo al nuevo piso, ¡y han sido entre las semanas más ocupadas de mi vida! Al cambiarme de piso en Madrid en el pasado, solo he tenido en cuanta las consideraciones logísticas, las que no solían causar dramas ya que todos mis pertenencias cabían en una maleta. Esta vez, sin embargo, he tenido que organizar mucho más…

Entre las cosas que he hecho esta semana quedan llamar a la compañía de luz para cambiar de contrato, contratar y organizar la instalación de fibra en casa, varios viajes a IKEA para coger lo esencial como un colchón y los cubiertos, y dar muchas vueltas al Mercadona para coger comida. Hasta logré empadronarme, lo cual fue un logro personal enrome porque he intentado muchas veces y siempre faltaba algo. ¡Es verdad que esta semana he aprendido justo como ser un adulto!

El cielo por el palacio real.

En fin el gran reto, la mudanza al nuevo piso, ha sido bastante fácil. Hice la maleta, discutí con el conductor del autobús porque dijo que la maleta era “demasiado grande” (aunque el bus estaba casi vacío) y eventualmente cogí el Metro a la nueva casa.

Ya había arreglado el nuevo apartamento para quitar el polvo y instalar el colchón, así que pude llegar y deshacer la maleta tranquilamente. Durante la tarde fui al Mercadona para coger comida, y luego di otra vuelta al IKEA a por toallas, sartenes y unas plantas para decorar.

El día siguiente estaba emocionado de preparar y desayunar avena usando mi nueva olla, pero cuando no funcionaba la vitro me di cuanta que había sido tonto y comprado un par de sartenes que no funcionaban con la vitro de inducción. Tuve que prepararme un desayuno un poco más pintoresco, pero luego tuve que irme al IKEA otra vez para devolver la olla y la sartén.

Un desayuno bonito arruinado por tener que volver otra vez al IKEA.

Una vez resuelto ese problema y después de comprarme otra planta para animarme un poco, empezó mi primera semana de viajar a la oficina desde el nuevo piso. Estamos muy ocupados en el trabajo, así que fuera de la oficina me he mantenido ocupado para distraerme de todos los proyectos.

Uno de los eventos más espectaculares de la semana ha sido un videomapping de 360° para celebrar 400 años de la Plaza Mayor. Fui con mi amigo Bogar para verlo, y nos reunimos en la plaza a las 7:30pm cuando se apagaron las farolas y ¡empezó el espectáculo!

La única foto que saqué no representa bien el viaje inmersivo por los 400 años de historia que se proyectaron en las cuatro fachadas de la plaza, y el cual fue acompañado por una banda sonara y unos efectos de iluminación que iluminaron el cielo. He incluido este vídeo hecho por el ayuntamiento que mejor te mostrará lo guay que fue:

Después fuimos al norte para escapar de la gente y cenar unos bocadillos y patatas fritas con cerdo desmenuzado en la Casa Tomada, el restaurante donde trabaja Bogar.

El jueves fue el día de mi cita previa para empadronarme, así que me fui a Barajas por la mañana ya que fue la única oficina de atención al ciudadano que tenía una cita que no fuera en abril o más tarde.

Al llegar en la parada de metro, pensé en Dani, mi director de arte anterior de cuando empecé por la primera vez en Erretres hace tres años. Él vive en la zona, y estaba pensando en sacar una foto de la estación y mandársela cuando ¡él apareció bajando por las escaleras mecánicas!

Después de subir los dos al vestíbulo, paramos un rato para ponernos al día. Fue genial saber lo que está haciendo hoy en día, pero pronto nos tuvimos que ir ya que tuve que ir a la cita y él a su trabajo. Tomé un cafe y una napolitana en un bar y luego fui vagando por las calles del barrio pintoresco para llegar a la oficina de atención al ciudadano.

Barajas
Príncipe Pío

Después de empadronarme exitosamente, volví al trabajo y inmediatamente me puse a diseñar en todos los proyectos que tienen que hacerse. Una pausa bienvenida se presentó, sin embargo, al llegar unos estudiantes de un instituto local. Luis y yo pasamos una hora presentando nuestro proyectos, contando justo como es trabajar en una agencia de diseño y respondiendo a una plétora de preguntas que tenían. Fue tan util para mí como para ellos porque me expuso a presentar en español – algo que hago cada vez más hoy en día. ¡Creo que mi profesora de español estaría orgullosa si pudiera verme ahora!

Ahora hemos llegado al fin de la semana laboral y hasta este finde. Ayer hice otro viaje al IKEA para coger unas cositas más y elegir el sofa que voy a comprar en cuanto cobro. Y eso no puede pasar lo suficiente pronto, ¡porque mi amiga Emily acaba de comprar los billetes para visitarme dentro de menos de un mes! ¡Debería hacer que este lugar parezca más a un hogar!

Hasta que este instalado el sofa y este bien decorado el piso, no voy a compartir ninguna foto más. Tengo una visión clara en mente de cómo debería verse, ¡y no quiero echar a perder la sorpresa! Dicho eso, esta semana seguro que será muy ocupada, así que no volveré con noticias hasta el finde que viene como temprano. ¡Hasta entonces!

10.02.19 —  Diario

Ronda tres en Erretres

Si estás al día sabrás que ahora estoy en Madrid de nuevo. Hace una semana de esta noche llegué, y tanto ha pasado desde entonces que aún no lo he podido procesar. Dicho eso, no sé por donde empezar, así que voy a ponerme a escribir y ya veremos donde acabamos…

Llegar en la ciudad ya se ha hecho una rutina habitual que hago de la memoria muscular, así que en breve me llegué en la puerta del piso de Airbnb que había reservado durante las primeras dos semanas. Tras conversar con la pareja con la que viviré durante estas fechas, saqué lo esencial de la maleta y salí para hacer algo que llevo un buen rato queriendo hacer: ¡la compra en Mercadona!

No sé cómo, pero me contuve bien al hacer la compra y solo compré unas cosas esenciales. El domingo lo pasé haciendo casi nada, pero tuve el placer de reunirme con mi amigo Napo cuando salimos para cenar pizza y tomar unas cañas. Después de esto, volví a acostarme temprano en preparación para mi tercer primer día en Erretres.

Ir por las calles madrileñas en bici por la mañana es como estar en un sueño.

A street in the old centre of Madrid.

Dentro de poco mi alarma me despertó para empezar el primer día de vuelta a la oficina. Porque cogí un piso muy céntrico, había decidido que la manera más bonita y eficaz de llegar a la oficina sería en una bici, así que salí en la frescura de –4°c.

A fading facade reads "Bodega" in old handwritten letters.

Tras eludir la hipotermia en mis dedos de algún modo llegué en la oficina, ¡y sintió fantástico estar de vuelta! Después de saludar a todos, ¡me pusieron en marcha trabajando en el caos de proyectos y trabajos!

Seguro que ya no hace falta decirlo, pero claro que no puedo compartir nada de lo que estamos haciendo por la confidencialidad. Pero sí puedo hablar de lo que hago fuera de la oficina, ¡y está semana ha sido mucho!

La mayoría de dichas actividades han sido el vagar de un barrio a otro, junto con la realización de unas tareas administrativas bastante aburridas. No estuve tan aburrido, sin embargo, porque me encanta sacar una buena foto cuando surja la oportunidad, así que he salpicado esta entrada de blog con unas que muestran el ambiente de la ciudad.

Una noche tuve la oportunidad de ponerme al día con un amigo, Leo, al quien no había visto desde hace mucho. Durante la noche bebí bastante cerveza venezolana y me puse bien alegre, tanto que perdí mi parade en el Metro de vuelta a casa – ¡pero valió la pena por la comida rica y la compañía buena!

Otra mañana también surgió la oportunidad de un cambio de escena, porque Manu y yo fuimos a las nuevas oficinas de un cliente nuevo. Era un espacio muy chulo, y ya que Manu había traído su cámara me puse a sacar unas fotos de él mientras tomaba algunas de la oficina.

Un anuncio por que soy un sinvergüenza: dale a Erretres un like en Facebook si puedes.

Ha habido, sin embargo, una tarea enorme avecinándose durante esta semana divertida: la necesidad de encontrar un sitio en que vivir. Había decidido que quería mi propio piso, y que no quiero estar lejos del trabajo, pero me habían avisado que se puede tardar meses en encontrar un buen piso en el mercado madrileño.

Fui a visitar el primer piso el jueves, un estudio con un precio razonable que se encontraba en un barrio tranquilo un poco más lejos del centro que la oficina. Al llegar tuve que hacer cola para entrar, y cuando me tocó echar un vistazo al apartamento, estuve poco impresionado.

Aquella tarde me sentí muy desganado sobre la tarea por frente, y fue en ese momento en el cual Bogar me escribió con un contacto. Había estado buscando un piso también, y ya había encontrado uno cuando una agencia le contactó para informarle que habían bajado el precio de otro que vio. Me puse en contacto con ellos inmediatamente y organizamos una visita para el viernes.

Bueno, ¡el segundo piso era totalmente distinto al primero! Con todo a estrenar, quedó obvio que había sido reformado por alguien con un buen ojo para el diseño, y después de apenas cinco minutos supe que tenía que ser mío. Se lo dije a la tía de la agencia, y de repente estuve sentado con los dueños (uno de los cuales es diseñador, ¡lo sabía!) y firmé el contrato para entrar en una semana. Qué locura, ¡¿no?!

Bueno, contengo mi emoción y vuelvo al presente. Tras firmar el contrato el sábado por la mañana, fui al piso de Bogar para ayudarle con la mudanza a su nuevo piso. Después de un par de viajes en taxi con cajas llenas de sus pertenencias, esperé mientras él cogía unas prendas tendidas que quedaron, y luego volvimos a su nuevo piso a comer comida china en el suelo.

He encontrado a esta señora tendiendo sus cositas.

Él vive en la misma zona que mi nuevo piso, así que aproveché la oportunidad de vagar por lo que será mi nuevo bario. También di una vuelta por Mercadona otra vez – ¡hay que comenzar como se piensa continuar!

Eso ya es todo de la semana pasada, ¡pero ha sido muy ocupada! Estoy seguro de que todo se pondrá cada vez más rápido al comenzar esta segunda semana, la que acabará con mi mudanza al nuevo piso. Escribiré una entrada de blog con unas fotos del piso cuando me mudo y me ha dado tiempo colocar unas plantas para darle vida al espacio. ¡Hasta entonces!

02.02.19 —  Diario

Yéndome de Inglaterra

Me pongo a escribir esta entrada de blog en un rincón tranquilo de Terminal 3 del Aeropuerto de Manchester, donde estoy contento de haber encontrado un sitio en que usar mi iPad. Aunque este sitio sea muy zen, estar aquí solo puede significar una cosa: ¡me toca mudarme a España otra vez!

He tenido la suerte de haber podido llegar al aeropuerto considerando el clima de la semana pasada. Ha nevado bastante en mi pueblo natal durante estos días, y ha sido lo suficiente denso para causar trastornos pero no lo suficiente dense para disfrutar de él.

My back garden is lightly sprinkled with snow.

Naturalmente he aprovechado de la oportunidad de despedir a mi familia y amigos desde que anuncié mi vuelta a España, y empecé con un café en un pub local con mis amigas Amber y Jess. Hablamos mucho mientras criticábamos cada item en la selección de postres, y decíamos que alguien debería darnos nuestra propia programa de tele en la cual discutir los postres.

A selfie of me, Jess and Amber.

Tras despedirnos, mi padre me recogió y me trajo a ver a mis padres en Bradford. Nos sentamos todos para hablar un buen rato, hablando de mi adventure pendiente y poniéndonos al día con unas galletas de mantequilla.

Ya que estaba pisando mal por una pequeña operación en mi dedo de pie, mi familia me condujo a Horsforth donde vive unos amigos. Pasé la noche con Em y Lincoln, y jugamos Catan y bebimos unas sidras.

An orange and blue sunrise behind a hill, with houses in the foreground.

La mañana siguiente era el lunes, así que dejé a Em y Lincoln cuando salieron a trabajar y me fui a una cafetería para desayunar. Luego cogí un tren al centro de Leeds, y me senté en otra cafetería para relajarme un rato.

Me reuní con Danni para la comida, la cual fue una hamburguesa de McDonalds en la estación de tren ya que tardaría un montón en caminar a su oficina. Lo pasamos muy bien, despidiéndonos hasta el miércoles por la tarde – pero más sobre eso en un momento.

Después de pasar unas horas más tomando café, cojeé a un pub llamado Belgrave, dónde había organizado reunir a todos mis amigos universitarios que aún viven en Leeds.

Una vez empezaron a llegar del trabajo, cogimos unas pizzas y pintas, y rememoramos la vida universitaria y lo que nos había pasado desde entonces. Demasiado pronto, sin embargo, tuvieron que irse a dormir y yo tuve que coger el tren de vuelta a Burnley.

Rememoramos la vida universitaria y todo lo que nos había pasado desde entonces.

Porque mi pie me obligaba estar bastante tranquilo, pasé la semana preparando mi mudanza en casa. El miércoles por la tarde, Danni, Abi y yo nos reunimos en un pub para despedirnos, y luego fuimos a McDonalds a por unos helados.

El jueves empecé las preparaciones serias de la mudanza, y me puse a coleccionar las prendas, los dispositivos y los libros que necesito para sobrevivir en Madrid. Había un capricho también, sin embargo, porque mi madre había conseguido reservar una mesa en un cafetería local para tomar el afternoon tea británico.

A Victorian style British home interior.

Nunca había visitado el sitio antes, pero músculos me habían dicho solo cosas buenas. El sitio sobrepasó mis expectativas, y disfruté de una selección de comida riquísima y un gran bote de una infusión de fresa y kiwi.

An afternoon tea topped with a lit sparkler.
Tomato soup in a floral cup, topped with croutons, cheese and chorizo.
A selection of mini desserts.

Entre otros, unos de mis platos favoritos eran una crema de tomate y mascarpone, una ensaladilla casera, un sándwich de pollo y chorizo, un scone caliente y un meringue con caramelo, nata y chocolate. 

Tras devorar lo que pude y dejar las sobras en una caja para comer luego, llegó el viernes, mi último día entero en Inglaterra. No puedo decir que fue muy emocionante porque pasé el día haciendo la maleta y pensándola – ¡no quería que me volvieran a multar como cuándo regresé de Madrid el año pasado!

Me, stood outside of my shed. There is snow on the ground.

No me podía ir sin una foto con mi cobertizo.

Mientras sentado con mi vecina para despedirle, perdí una puesta del sol morada – pero no te preocupes, porque mi hermana me hizo orgulloso en tomar unas fotos desde mi ventana. Le doy el crédito con respeto a la imagen de abajo.

A sunset of bright purple and orange colours.

Cuando llegó la tarde, finalicé la maleta y nos sentamos para mi cena favorita como cena de despedida – un cocido de ternera y cebolla con guisantes y puré de patatas. Luego la llevamos a mi madre al trabajo y me fui a dormir tras ver un par de capítulos de Nailed It en Netflix. 

Y ahora volvamos a presente – ahora mismo estoy sentado y viendo aviones venir y salir por la ventana. Tengo un recordatorio puesto en el móvil para cuando anuncian la puerta, y he cogido una botella de agua para el vuelo – ¡ahora vuelo como si fuera coger el autobús! 

Claro que ya tengo unos días muy ocupados por delante. Esta noche entro en un Airbnb y pasaré el día de mañana preparándome para incorporarme en Erretres el lunes – ¡todo está pasando tan rápido! Como siempre, volveré con unas noticias en cuanto calmen las cosas un poco – ¡tengo muchas ganas de compartir las novedades de las calles madrileñas!

25.01.19 —  Diario

Una noticia emocionante

Una vez más escribo las palabras “una noticia emocionante” como el título de una entrada. La primera vez fue en enero de 2017 – hace tres años ya – cuando compartí una noticia emocionante en mi blog al descubrir que me habían elegido como becario en Erretres, una empresa que había admirado desde empezar mi búsqueda de estudios de diseño en las cuales me gustaría trabajar en prácticas.

Desde entonces, ¡ha pasado mucho! Después de trabajar en prácticas, regresé a Inglaterra para finalizar mis estudios universitarios, y luego volví a trabajar en Erretres en el octubre de 2017. La última parte de la historia vino en el octubre del año pasado, cuando tomé la decision de volver a Inglaterra, donde aún estoy.

En la entrada de blog en la que anuncié mi vuelta al Reino Unido, expresé mis dudas que sería mi última vez viviendo y trabajando en Madrid, y como sabía que iba a echar de menos trabajar con la gente guay en Erretres. Esto sí ha pasado, y a pesar de lo mucho que he disfrutado de preparar mi portfolio y esta nueva web, he echado de menos a la gente y el estilo de vida en la gran cuidad.

Entonces será una gran sorpresa ahora cuando os comunico la noticia que he venido a compartir hoy: que ¡acabo de aceptar una oferta para volver a Erretres! Todo ha pasado muy de repente, pero estoy muy feliz de regresar a Madrid. Para mí, ¡2019 ha empezado muy bien!

Con respeto a mis próximos pasos, en breve saldré de mi pueblo pequeño y volveré a las calles bonitas de Madrid en los principios de febrero. Estoy contento porque me da tiempo para organizarme, hacer la maleta y despedirme de todos mis amigos en Leeds y más allá.

Entre ahora y entonces no tengo mucho planeado, pero tomaré la oportunidad para hacer unas tareas administrativas y relajarme un poco mientras aún puedo. Si algo interesante ocurre, estaré por aquí con una nueva entrada, pero creo que la próxima vez que os comunico será desde España.

Un brindis por este nuevo giro inesperado en mi vida, y por un feliz 2019 a todos. ¡Espero que vuestro 2019 os sea tan amable como el mío me ha sido a mí!

21.01.19 —  Diario

Vagando por mi pueblo

Mis padres me dejaron para pasar unos días en Murcia la semana pasada, así que pasé el rato entreteniéndome a mí mismo. Eso me permitió sentarme y finalizar la programación de mi nueva web, pero supe que no podía pasar el día entero frente la pantalla, así que una tarde salí para vagar un poco mientras el sol se ponía.

Además había encontrado una antigua cámara de película, y contuvo una película de la que solo se había medio usado. Llevo más que un año sin usar dicha cámara, así que la llevé conmigo durante un viaje a otro pueblo hace unas semanas. Después de eso destrocé la película en su totalidad: se me había olvidado cómo se usa y abrí la puerta posterior sin enrollar la película entera.

Después de aquello desastre, decidí animarme por sacar la cámara otra vez y usar las 24 fotografías de la película a la vez. Eso lo hice durante mi camino, así que esta entrada de blog está salpicada con fotos sacadas en mi cámara Praktica y de mi móvil. Como ves, el primer par de fotos que saqué en la Praktica incluyen unas fugas de luz que me molan…

Una vez había salido de mi pueblo, Worsthorne, un caballo me atrajo porque estaba asomando su cabeza por la puerta de su campo. Usualmente no soy muy fan de los caballos –me dan un poco de miedo– pero aquello parecía amable y no se acobardó cuándo me acerqué. Se puso a levantarse la cabeza, sin embargo, cuando le acaricié, mostrando sus dientes. Eso me permitió tomar unas selfies graciosas cuando hice yo lo mismo…

Los dos mostramos nuestras perlas blancas.

También intenté sacar unas fotos en la cámara de película cuando dejé al caballo, pero las dos me han salido muy extrañas. La primera se sobrexpuso y la segunda se expuso bien pero es totalmente azul por una razón fuera de mi control que no entiendo muy bien. Si me puedes explicar el por qué esto me ha pasado, ¡avísame por favor!

Luego seguí vagando hacía el pueblo vecino de Hurstwood, y saqué una foto de una oveja inquisitiva en el camino. Una vez más, la calina azul misteriosa apareció, esta vez bisecando la imagen en una sección oscura y una más clara.

Una vez había puesto mi vida en peligro al bajar por un terraplén mojado y fangoso, crucé un puente sobre la confluencia de dos ríos. Allí saque unas fotos más, y mi cámara decidió de repente que iba a dejar la calina azul en la mitad de una de las fotos.

Después de ser perseguido por unos patos agresivos, mandé unos vídeos a unos amigos para mostrarles la diferencia entre mi vida actual y la que viví en las grandes ciudades a las que me he acostumbrado. El sol había empezado a ponerse, y tuve que darme un poco de prisa para no acabar andando en la oscuridad y el frío de la noche.

Las ultimas dos fotos que saqué en la cámara de película son de la vista más rara de la zona. Al caminar por una de las calles, se presenta una vista a la izquierda que parece completamente falsa: un campo liso y ondulado, bordeado por un muro de piedra y salpicado por unos árboles.

Tomé dos fotos de la escena usando dos combinaciones distintas de ajustes en la cámara. La primera foto representa la escena con más precisión, pero la calina rosada que se creó en la segundo me gusta mucho.

Tras sacar aquellas fotos, la película en la cámara se acabó y supe que era hora de volverme a casa. Todo esto pasó la semana pasada, claro, pero hoy por la mañana tuve la oportunidad de ir a Burnley para recoger las fotos desarrolladas.

Lo que queda de esta semana lo pasaré con mi hermana que acaba de volver de Sheffield, así que puede que yo tenga unas novedades más tarde en la semana. También tengo una noticia muy emocionante que compartir el finde que viene – ¡mantente al tanto aquí para no perdértelo!

17.01.19 —  Diario

Bienvenidos

Hola a todos y ¡bienvenidos a mi blog en español! Si preferirías leerlo en inglés, puedes accederlo aquí, pero espero que te quedes mientras intento mejorar mi español aún más por escribir todos las entradas de blog en los dos idiomas.

Este blog forma parte de la nueva web que acabo de lanzar con un diseño totalmente nuevo y la cual que se dispone en tres idiomas: inglés, español y portugués. Ahora, además de leer mis pensamientos aquí en el blog, puedes echar un vistazo a mis proyectos o leer un poco más sobre mí.

Si eres diseñador y/o fan de la tecnología, puedes leer el nuevo colofón que explica cómo hice esta web junto a toda la información legal que he tenido que incluir. Dicho eso, la primera vez que pude comprobar el funcionamiento de la web fue anoche, así que puede que unas cosas aún no funcionen bien. Si ves algo que no funciona, por favor avísame.

Eso más o menos concluye esta entrada de blog que escribí para daros la bienvenida a mi nueva web. Vuelve a visitar pronto – tengo unas noticias muy emocionantes que compartiré en breve. ¡Hasta entonces!

30.12.18 —  Diario

Carrete de bloopers: 2018

Como mencioné en una entrada previa, esta entrada de blog representa la primera edición de lo que espero que se vuelva en una serie anual, y algo al cual llamaré el carrete de bloopers. Aquí echaremos un vistazo a unos de los momentos mas conmovedores del año y unas fotos que no se habían vista hasta ahora. ¡Vamos!

Enero

De vuelta al trabajo

Un nuevo año señaló mi vuelta a España de Inglaterra y a la oficina de Erretres, y no había mejor manera de celebrar mi primer día que personalizar una corona que encontré.

Afrontando el frío

Estando en mi piso en Madrid, tuve que volver a limpiar mi propia ropa, pero sin el lujo de una secadora, tuve que tender la ropa en el aire de 3°c. ¿Optimismo o estupidez? Decida tú.

En Murcia

Pasé unos días de enero en Murcia con mis padres y tíos. En la costa aproveché la oportunidad para refrescar mis habilidades náuticas, zarpando de unas de las playas.

Cake Club se junta

Siempre hablé en mi blog inglés de haber horneado pasteles de limón, pero nunca subí una foto de ninguna ocasión así – y ahora puedes ver el por qué: mis habilidades en sacar fotos grupales son horrorosas…

Febrero

De vuelta a la oficina

En la oficina de nuevo, una vez más encontré otra corona para probar. ¿Dónde estoy encontrando tantas coronas?

Ollie ve un partido de futbol

He titulado este párrafo así porque es una rareza para mí, pero tengo que admitir que disfruté de las payasadas más que el partido. Para empezar, hay esta foto de Loredana siendo cacheada, la que nos dio mucha gracia…

Y luego, durante el partido, tuvimos otra vez la oportunidad de demostrar nuestra capacidad fatal de sacar selfies al presentar yo mi aspecto favorito de la experiencia entera: los perritos calientes.

Marzo

Los padres visitan

En marzo mis padres me visitaron en Madrid, y fue su primera visita juntos. Seguro que mi madre estará muy feliz al ver que he compartido esta foto de ella mientras exploraba el Museo Cerralbo…


El agua nos ataca

En un momento tuvimos que cambiarnos de mesa cuando un chorro de agua empezó a caerse encima de nosotros de repente. ¡Aquí os presento la evidencia!

Echando de menos a la comida británica

En otro momento decidí intentar a hacer un scotch egg (un huevo duro envuelto en carne, rebozado y luego frito) en casa tras haberlos echado de menos hasta aquel momento. Como ves, sin embargo, es un proceso lioso…

Lluvia en El Escorial

Durante mi primer viaje a El Escorial, lo que nunca compartí fue que llegué bajo cielos tormentosos, y me llovió encima en unas ocasiones. No estuve muy contento…

Abril

Las gotitas de abril

El nuevo mes me llevó a ver a Kevin en Asturias, y me llevó al pueblo costero de Cudillero. Lo que no incluí en la entrada de blog, sin embargo, fue esta foto de mí al entrar en un túnel bajo las montañas.

Más gotitas de abril

Pocos días después, Kevin me vino a visitar en Madrid, pero una vez más la lluvia nos atacó, lo que nos obligó a buscar refugio en una parada de autobús…

Las frivolidades de Cake Club

Los cuatro que formamos Cake Club también pasamos muchas noches aprovechando al máximo la terraza de su piso.

Preparaciones para el maratón

Durante las preparaciones secretas, en las que Heidi y yo creamos camisetas personalizadas para animar a Loredana durante su maratón, las cosas se nos fueron un poco de las manos…

Doña Croqueta

Mis compañeros me dijeron un día que soy el vivo retrato de Doña Croqueta. ¿Ves la semejanza?

Fiesta de champán

Mientras volvía a casa un día, saqué esta foto de un tío que tenía seis botellas de champán en la Plaza de España. No tengo ni idea de lo que estaba haciendo, pero siento que si lo conociera, nos llevaríamos muy bien.

Mayo

Cabeza de luna

Empecé mayo con un viaje por toda Inglaterra para celebrar mi cumpleaños. En Liverpool, mi hermana me regaló una tarjeta de cumpleaños, adornada con su dibujo que representó mi “cabeza enorme”. Gracias…

Bebidas en Londres

En Londres, y justo antes de irme al aeropuerto para coger mi avión a Madrid, me junté con unos amigos universitarios para tomar unos cocteles en unos bares londinenses.

La Ollie se hace vieja

Al volver a Madrid, Luis me regaló un jabón de Lush con un mensaje precioso.

Ollie ve otro partido de futbol

Esta vez no había cambiado el Estadio Metropolitano por un campo mucho más pequeño en la que jugaba una amiga. Como ves, sin embargo, no me gustaba mucho…

Las magdalenas fallan

Ya que había invitado a mis amigos que viniesen a mi piso para ver la boda real británica, decidí hacer unas magdalenas británicas con forma de mariposa. El problema fue que no tenía un molde en el que hacerlas, pero pensé que podía emular uno con papel de aluminio.

Eso no acabó bien.

Dejadme sacar una foto de esta fachada

Se puede decir que mis amigos se hartan de que yo tome tantas fotos de rótulos antiguos y fachadas bonitas, y creo que me lo dejaron saber en esta foto, posando en frente del edificio para arruinar mi foto.

Junio

Me toca entrenar

En junio muchos buenos amigos se fueron de Madrid, así que decidí ponerme en forma ya que no había excusa porque nadie me estaba invitado a tapear. Me veo muy feliz al salir para correr por la mañana, ¿no?

Una fiesta Asturiana

Un finde volví a subir a Asturias para pasar las fiestas allí, y acabo de descubrir esta selfie de Kevin y yo mientras intentamos parecer sobrios.

Como hablar Yorkshire

De vuelta a la oficina, y tuve que explicar que en mi dialecto natal (soy del norte de Inglaterra) tenemos palabras distintas para “everything” (todo) y “nothing” (nada).

Julio

Dios salve el jamón

Disfruté mucho este trozo de arte callejero, el cual combina un dicho británico con el amor verdadero de España. God save the cured ham = Dios salve el jamón.

¿Otro sombrero?

Ah, mira quién tiene una cosa en su cabeza otra vez más. Esta vez estoy modelando una cinta que Luis me regaló para las fiestas de orgullo.

Luisa y Woody visitan

Y una de las primeras selfies que sacamos durante su visita capturó el peor ángulo de nosotros tres. ¡Increíble!

¿Una fiesta de cerveza española-alemana?

Durante un viaje por el norte con Kevin, accidentalmente acabamos saliendo toda la noche (ya un acontecimiento muy estándar para nosotros dos). Nunca compartí las selfies que sacamos después de unas pintas en una tienda enorme en Oviedo…

La gran decepción de Blackpool

Durante mis vacaciones veraniegas en Inglaterra, fui a un parque de atracciones en Blackpool con mi hermana y su novio. Nunca compartí fotos de nosotros tres, así que os regalo una foto de Ellie viéndose muy decepcionada que Valhalla (una atracción) estaba cerrado.

El gran verano británico

Mientras estuve en casa en Burnley, todos estaban bronceándose en el “calor”, pero yo me sentía frío.

Agosto

Fiestas callejeras

Nunca mencioné las fiestas callejeras madrileñas, así que comparto esta foto de Bogar y yo tomando las calles y bailando a Los Chunguitos…

Educación primera

No tengo ni idea qué pasó aquí, pero encontré un post-it en el suelo que dijo “please” (por favor). ¿Por favor? ¿Alguien implorando compasión? Nunca se sabrá.

Momentos en la playa

Durante otro viaje a Asturias, Kevin y yo pasamos una tarde larga relajando en una playa en Lastres. Aquí está una selfie que omití por su iluminación fatal – llamadme vano si queréis – pero la cual ahora me resulta graciosa porque puedes ver a Kevin en el fondo entrando en pánico al darse cuenta de que no tiene ni idea de donde coger al autobús de vuelta a Oviedo.

¡Asturias, patria querida!

Esta foto es de un vídeo, pero aún me daría una vergüenza que no te puedes imaginar si fuera a compartirlo con vosotros. En la foto estamos en Lugones, cantando el himno asturiano sobre las 5 de la mañana después de haber bebido unas botellas de sidra. ¡Esta foto horrorosa representa uno de los mejores momentos del año!

Septiembre

Ellie y Johann visitan

Septiembre empezó con la llegada de hi hermana y su novio. Tenían mucho sueño al llegar, y no se contuvieron al compartir dicho cansancio con el resto de la ciudad.

La tipografía es mi pasión

En la oficina, había diseñado un nuevo fondo de pantalla (hecho en la Times New Roman). En la foto sale Elena, mostrando una cara que supongo que utiliza para atraer a los hombres.

Los del norte

Un día después estuve en Asturias de nuevo, y Kevin me sacó para tomar unas cañas por la calle. Aquí está en su hábitat natural: rodeado por copas plásticas de cerveza barata.

Octubre

Llegando en Noruega

Uno de mis viajes favoritos del año fue mi vista a Oslo para visitar a Heidi, aunque al llegar yo el clima casi me mató. Aquí se muestra el momento en el cual decidí comprar el abrigo amarillo, ¡el cual no he dejado de usar hasta entonces!

Dejando mi piso

Uno de los momentos más locos de mi 2018 fue mi decision de irme de Erretres y volver a Inglaterra, y una semana antes de mi último día en la oficina, me fui a otro piso temporalmente.

Mi último día en la oficina

Esta foto debe ser una de las mas tristes que he compartido – mi escritorio vacío al final de una época.

Noviembre

Patatas fritas y salsa de curry

En noviembre volví a Inglaterra, y no había mejor manera de empezar que comerme un plato típico del norte: un sándwich rellenado con unas patatas bañadas en una salsa de curry. ¡Alta cocina británica!

Diciembre

Comiéndome unos crepes

Esta foto la sacó Luisa al verme comiendo unos mini-crepes en los mercados navideños de Mánchester. Bueno, no es navidad hasta que te comas unos crepes bañados en Nutella.

Un fin de año fabuloso

La última foto es de nuestro camino de hace unos días, y es un outtake de una sesión fotográfica en la que mi hermana intentó sacar una foto seria de mí. De repente gritó una palabrota, y consiguió tomar esta foto.

Así concluyo esta vista breve de unos de los mejores y peores momentos de 2018. Ha sido un año de cambios grandes, de conocer a muchas personas nuevas y luego volverme a Inglaterra, pero lo he pasado muy bien, he conocido a grandes personas y he pasado mi mejor año hasta la fecha.

Mientras me siento aquí en Burnley y cuento las horas hasta que empiecen las fiestas del año nuevo, espero ver lo que 2019 trae. Al corto plazo, espero lanzar mi nueva web en las semanas siguientes, y hablando del largo plazo, ¡puede que tengo una noticia muy emocionante que compartir con vosotros en breve!

Ya solo me falta desearos un gran año nuevo, y espero volver en breve con unas novedades y más fotos. ¡Hasta luego!