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01.08.20 — Diario

Noches de descanso

Antes de las vacaciones veraniegas de agosto, el mes de julio siempre se vuelve algo complicado. Todas las empresas quieren ir cerrando proyectos antes de irse de vacaciones, así que llevamos un rato trabajando a tope para poder descansar tranquilamente durante el verano.

Eso ha implicado muchos días largos de trabajo, que hace que uno busque aprovechar al máximo los ratos que tenga libre aunque sea muy poco tiempo. Con el fin de descansar y desconectar un rato, hace dos semanas Hugo, Jhosef y yo subimos a mi oficina ¡para aprovechar de la piscina en el calor cada vez más insoportable!

The swimming pool of my office with trees in the background.

Se estaba muy a gusto en los espacios bonitos de la oficina.

Jhosef sits on a chair in my office.

Los tres nos subimos a un bus en el centro, llevándonos unas bolsas llenas de picoteo y bebidas para la noche. Llegando en la oficina en Pozuelo, dimos una vuelta por la oficina y luego nos pusimos los bañadores y así empezó una noche de picar, nadar y compartir cuentos y chismes.

A pesar de estar más interesado en los gintonics y las patatas, es verdad que me gusta bastante nadar, así que dije a Hugo que me sacase unas fotos mientras me bañaba. De eso se produjo un accidente feliz, porque dio al botón en el momento exacto en el que subía emergiendo del agua y la tensión superficial del mismo no había cedido. Es una foto horrorosa de mí, ¡pero la veo muy graciosa e interesante!

Surface tension of the water above my head.
An up-close shot of vegetation.
The sun shines through an ivy covered tree and house.

Una vez empezó a ponerse el sol, el aire se enfrió y decidimos pasar el resto de la noche en la terraza de la planta superior. Allí nos tomamos las últimas cervezas, vimos el atardecer y compartimos una tarrina enorme de helado. Los tres somos inmigrantes de distintos países, así que era interesante escuchar otras perspectivas y comparar experiencias compartidas.

Una vez de vuelta a casa, me quedó otra semana ocupada, así que dediqué mis horas libres a echar la siesta, cocinar y montar mi propio spa allí en casa. Estas noches de spa consisten en encender las nuevas luces de color, tomar un vasito de vino, ponerme una mascarilla y tumbarme en el sofá escuchando música relajante. A veces me hace sentir que he llegado a una crisis de la edad madura, ¡pero es un mimo que me permito para descansar después de un día atareado!

My house is illuminated in blue.
My house is illuminated in blue.
My house is illuminated in blue.

Fuera del piso, sigue muy en vigor mi obsesión de las bicicletas de la ciudad (las Bicimad, si eres de aquí), y he estado explorando más rincones del parque de Madrid Río que pasa por mi barrio. Hace unas noches salí a explorar sobre las 10pm, cuando el calor ya ha bajado a un nivel algo soportable, y descubrí unas escenas bonitas en el camino, entre ellas la estación de Príncipe Pío y unos árboles que lucían iluminados por unos focos de color.

A tree lit in a purple and yellow light.
The arch next to a train station in Madrid lit up at night.

EL finde pasado, Jhosef y yo quedamos en el centro, ya que él tenía ganas de sacar unas fotos de exposición prolongada de la Catedral de la Almudena y las carreteras al lado de las cuatro torres. Tal y como siempre, subí a la catedral en bici, y mientras estábamos allí saqué unas fotos casuales en mi móvil.

A skyscraper is seen illuminated by the evening sun, with the Royal Palace and a line of trees in the foreground.
Madrid's cathedral is seen in the evening light of the sunset.

Tuvimos la suerte de ver un atardecer naranja espectacular sobre el palacio y la catedral.

A panorama of a sunset over the royal palace and cathedral of Madrid.

Mientras el sol se ponía, Jhosef sacó muchas fotos bonitas (echad un vistazo a su Instagram), pero yo me fijaba más en las vistas y la bolsa de algas crujientes que llevaba. Habíamos subido a una calle encima de una cuesta pequeña al lado del palacio, un sitio que ofrece unas vistas fantásticas (como bien veis en las fotos) sobre la catedral. Todo esto me recordaba de la primera vez que visité Madrid hace cinco años, y es flipante pensar que ahora vivo a unos diez minutos del monumento en bici.

I look over the sunset by the royal palace.
Madrid Cathedral lit up in the latter stages of a sunset.

Una vez se puso el sol, subimos al norte de la ciudad, pero en el camino decidimos espontáneamente pasar por el restaurante peruano para cenar corazón de vaca – lo cual, después de mis dudas iniciales, estuvo muy rico. Por coincidencia, aquel día fue el 28 de julio, que son las fiestas patrias del Perú, así que deseo a todos los peruanos ¡unas felices fiestas patrias!

El viaje que pegamos al norte para sacar las fotos de exposición prolongada al final no sirvió para nada, llegamos muy tarde y a esas horas ya no circulaban muchos coches. Aprovechamos de la noche, sin embargo, y caminamos por el centro de vuelta a casa después de encontrarnos con un grupo de conspiracionistas en el metro. Andaban proclamando a todo el mundo que el coronavirus ha sido una idea del gobierno y se negaban a ponerse la mascarilla. Mirad, podéis creer en cualquiera teoría como te dé la gana, pero por dios ponte la mascarilla. No es tan difícil.

Podéis divagar sobre las conspiraciones como os salga de las narices, solo que os pongáis una mascarilla mientras lo hacéis

Ahora que he soltado esa frustración, llegamos a la semana actual y ¡mis últimos días en Madrid antes de pasar una semana en Tenerife y Murcia! Hace unas noches bajé al parque para tomar unas cervezas y despedirme de mis amigos, y por supuesto una cerveza se volvió en tres, y por eso llegué a casa algo contento y con hambre. Al llegar a mi piso eché unas tostadas al horno, y me quedé contento y admirando los calentadores que brillaban en la oscuridad…

The sunset over the park in Madrid.
The red-hot heating elements of my oven in the dark.

Como ya he mencionado, ya toca que deje esta entrada de blog, que cierre mi portátil y que me desconecto lo más posible durante esta próxima semana mientras visito a mis amigos Cami y Sam en el sur de Tenerife. Naturalmente me llevo la cámara, así que habrá muchas fotos y historias que contar a la vuelta. ¡Solo espero que sobreviva el calor!

¡Felices vacaciones a todos!