30

Dic

2017

Un viaje vasco

30th diciembre 2017

Esta semana disfrutamos de puente, y me cogí el jueves para aprovechar al máximo unas vacaciones de cinco días. Unos de mis amigos hicieron lo mismo, así que fuimos para otra aventura más – ¡un viaje en coche al País Vasco!

Nos madrugamos el miércoles y nos reunimos en la estación de Atocha para recoger el coche que habían cambiado para un Audi gratis (¡que suerte!). Emocionados por la capacidad de enlazar nuestros móviles al estéreo, empezamos el viaje y pronto estábamos conduciendo por las autopistas de Castilla y León, La Rioja y Navarra, donde habíamos decidido explorar un castillo antiguo.

Atocha in the morning

Atocha por la mañana

Durante el viaje hicimos un par de paradas, la primera en que logramos estar bloqueados en una tienda cuando se fue la luz y se rompió la puerta automática. Escapamos en fin con nuestros aperitivos, y seguimos hasta la próxima parada, durante la que compramos más comida, incluyendo una bolsa enorme de naranjas vendido por una mujer en un parking por 4€.

Having escaped the petrol station shop

Al escapar de la tienda

My orange baby

Mi hijo

Una vez nos habíamos dado cuenta de que íbamos a comer solo naranjas durante el viaje entero, volvimos al coche y eventualmente llegamos en Olite, un pueblo en que se sitúa un palacio real enorme. Este palacio lleva unos torres que ofrecen vistas imprescindibles del pueblo y sus alrededores, pero la primera cosa que hacer era comer tras sobrevivir desde las 8am comiendo naranjas, patatas fritas y un croissant.

Arriving in Olite

Llegar en Olite

Passing through the castle

Paseando por el castillo

The central plaza

La plaza

Este pueblo y sus calles llenas de restaurantes eran muy bonitas, y me gustaron mucho las fachadas decoradas de los edificios de las plazas.

Flowery archways

Arcos floridos

An ornate design

Un diseño elegante

Walking to the restaurant

Andar al restaurante

En el restaurante mono a la izquierda de la calle, pedimos unas raciones para compartir, incluyendo una de caracoles que Loredana y yo nos retamos probar por la primera vez. La comida era muy buena (incluyo los caracoles en decir esto) y luego volvimos al centro para entrar en el castillo.

Wandering the streets once more

Caminando una vez más

Heading into the palace

En el palacio

El palacio real de Olite era como un laberinto por dentro, pero sus escaleras en espiral escondieron muchas vistas impresionantes.  Dado que era la temporada baja, el palacio quedaba bastante vacío, así que podíamos aprovechar la oportunidad de explorar a nuestro gusto y hacer tonterías en sacar fotos, como esta de Loredana en el papel de Rapunzel…

Rapunzel, Rapunzel, let down your hair...

Rapunzel, Rapunzel, ¡deja caer tu pelo!

Looking over Olite

Mirando por Olite

A tree hides some arched windows

Árboles esconden las ventanas

Escalamos unas de las escaleras pequeñas de piedra en uno de los torres del palacio. Una vez habíamos logrado llegar a la cima, recuperamos el aliento y tuvimos que arrestar los pies por la plataforma pequeña sin caernos por las escaleras. Pienso que era como 1,5m de diámetro, pero fuimos tres más otra familia en el torre – ¡era un poco perigoso! Las vistas, como ves, valieron la pena.

Looking back on the palace

El palacio

Looking through an ornate window

Una ventana elegante

Looking down on the rest of the palace

El resto del palacio

Una vez sentimos suficientemente atacados por el viento frío, bajamos a la tierra firma y salimos del palacio y al coche. Desde Olite fuimos a nuestra destinación final, San Sebastián, donde habíamos pedido tres noches en un hostal.

Looking back up at the palace

Mirando hacia arriba

Poco después llegamos en San Sebastián mientras se ponía el sol, deshicimos nuestras maletas y salimos para tomar y cenar algo en la cuidad. Eventualmente nos sentamos en un bar bonito llenado con una selección espectacular de pinchos.

Junto con mi plato de pinchos, me cogí una sidra para recordarme de mis aventuras en Asturias, que era bien pero no tan bien como la sidra que había probado en Gijón y Oviedo. Los pinchos eran riquísimos, y tras finalizar nos encontramos caminado desde un bar a otro y luego llegando al hostal en las horas pequeñas de la mañana.

What kind of delicious heaven

Un paraíso de pinchos

El segundo día empezó con una multa de parking por no mover nuestro coche en el tiempo suficiente (ups), pero prono estuvimos en dicho coche y en las carreteras de nuevo, esta vez yendo a visitar una locación misteriosa – solo lo que se me había dicho es que “grabaron unos capítulos de Juego de Tronos allá”.

Bueno, después de aparcar en y caminar por una colina borrascosa, pronto estábamos bajando hacía dicha locación junto con cientos de otras turistas que habían llegado principalmente desde otras zonas de España. Una vez habíamos bajado unas escaleras súper enlameadas y peligrosas, giramos por una esquina y la locación se nos presentó.

Wandering down the steps

Bajando por la costa

It's a church on a rock!

¡Es una iglesia encima de un islote!

Resulta que el pueblo en el que estuvimos se llama San Juan de Gaztelugatxe, y que sí en efecto se ha usado para rodar Juego de Tronos, una seria que personalmente nunca me gustaba. A pesar de que no me afectaba la referencia de cultura pop, era un sitio espectacular de todas formas, con precipicios dramáticos y las escaleras que serpentean por el islote que subimos mientras siendo golpeados por la brisa marina.

A pretty little fountain

Una fuente bonita

A view from further down

Una vista desde más abajo

Looking in the other direction

La otra dirección

Después de más jadear y subir llegamos a la iglesia en la cima, donde decidí no unirme a la cola enorme para sonar la campana, prefiriendo sentarme para recuperarme el aliento. Saqué unas fotos desde la cima, pero dado que lo único que podía ver era el mar y la neblina, las fotos salieron bastante aburridas.

Una vez habíamos disfrutado de las vistas, empezamos la bajada, tomándonos una pausa en la “playa” (no sé si puede llamarse así) y los tres relajamos un rato mientras dos amigos echaron un vistazo a las charcas entre roca.

Chilling on the beach

En la playa

Looking out to another big rock thing

Otra roca enorme

Después de subir y tomar unas bebidas en una taverna en la colina para calentarnos un poco, otra vez más cogimos el Audi a Bilbao, donde quedamos unas horas. No hicimos mucho allá, prefiriendo buscar comida, tomar un café y hablar durante unas horas. Logramos ver el Museo de Guggenheim – bueno, su tienda de regalos – antes de irnos, pero pronto se volvió bastante oscuro y volvimos a San Sebastián.

The Guggenheim in Bilbao

El Guggenheim en Bilbao

Esa noche salimos para aprovechar el jueves de pinchos en los bares locales, durante el que podíamos coger cualquier pincho y una bebida para solo 2€. Lo aprovechamos al máximo, y visitamos muchos bares durante unas horas, tomando, comiendo y riéndonos. En fin llegamos en un pub irlandés, pero pronto me encontré en mi cama para recuperar un poco de energía para explorar San Sebastián un poco más el día siguiente.

El viernes nos saludó con un aguacero, así que fui a una tienda local y me compré un paraguas para 3€ porque me había olvidado traer el mío. Estos 3€ fueron probablemente los peores que he gastado jamás, pero os contaré más tarde. Una vez habíamos visto la costa durante el día, nos escondimos en una cafeteria pequeño para tomar un café y un pastel local.

Coffee and cake

Café y pastel

Una vez nos habíamos calentado nos fuimos para explorar el centro, cruzando su río famoso. Allí aprovechamos el modo retrato de mi móvil, sacando fotos de las chicas y yo donde el mar y el río se encuentran.

Ornamental street furniture

Unos edificios

A new girl group is formed

Una nueva banda de chicas se forma

Trying to make windswept look cool

Azotado por el viento

En el centro teníamos todos hambre así que fuimos buscando algo para comer. En una plaza central encontramos una tienda que habíamos visto la noche anterior, pero esta vez estuvo abierta y llena de artesanas, barriles de sidra y una selección de pinchos. Loredana y yo fuimos para comernos un pincho de chorizo a la sidra en pan – era una de las cosas más ricas y deliciosas que comí durante el viaje.

Delicious chorizo delights

Chorizo rico

Después decidimos que queríamos algo dulce, así que fuimos a una tienda de dulces en una esquina, donde nos encontramos en un paraíso de chocolates y pastelitos. Elegí una opción segura, una roca de chocolate, pero mis amigos probaron cosas como un eclair de crema de chocolate doble.

They also had loads of turrón

¿Viste mi carita en los espejos?

Después de eso el grupo se partió, tres de nuestros amigos se encontraron con mucho sueño, pero Loredana y yo decidimos que íbamos a luchar contra el sueño y caminar a la zona antigua de la cuidad. Para llegar allá tuvimos que andar por la longitud entera de otra playa, y paramos solo para sacar unas fotos en un embarcadero peligroso.

Mad at the broken umbrella

Cabreado

Como he dicho anteriormente, el paraguas de 3€ no valió la pena para nada. Después de 5 minutos de uso quedó casi completamente roto, con material separándose del metal. No quería gastar más en comprarme otro, así que el paraguas terrible se volvió en la broma de la tarde mientras yo tenía que luchar contra la brisa marina para que se quede en una pieza y para cubrir mi cabeza con el poco material que quedaba.

Stupid thing

Cosa estúpida

Wandering along the beach

Paseando por la playa

No logramos llegar en la ciudad antigua, porque en la zona solo nos encontramos entre tiendas cerradas y una sola cafeteria que todavía estaba abierta. Después de un café y un viaje por autobús volvimos al hostal, pero pronto salimos otra vez para le última noche en el País Vasco. Cenamos en un sitio bonito en la cuidad antes de ir al bar de whiskey a su lado, donde me regalé un gin tonic antes de volver al hostal porque me sentía un poco mal.

La mañana final estaba bien, así que fuimos a la playa para pasarla allá, escribiendo mensajes en la arena y acariciando unos perros que encontramos. Hasta nos hicimos amigos con uno de ellos que nos vino y se aseguró de que todos teníamos un turno en lanzar su palo. Estábamos todos de acuerdo que era un perro bueno.

Looking along the beach

La playa

The sea beckons

El mar

En fin llegó la hora de volver a Madrid, así que recogimos el coche una vez más y empezamos el viaje de 5 horas. En el camino paramos mucho para comernos unos snacks (incluyendo las naranjas que quedaban), y hasta vimos una puesta del sol maravillosa mientras conducir por las afueras de Madrid.

A warm welcome back home

Madrid nos saluda

Una vez habíamos llegado en Atocha despedimos al Audi y regresamos a casa para acostarnos bien temprano. Pasé la noche viendo Netflix en la cama con una bolsa enorme de patatas y unos Oreos, que no era una buena idea porque la falta de nutrición y la falta de sueño me ha dejado resfriado.

Lo pasé fenomenal en el Pais Vasco con unas personas muy buenas, y estoy seguro que visitaré otra vez (en verano para evitar más dramas de paraguas). La comida es buenísima, la gente es maja y el idioma local te hará flipar, así que definitivamente recomendaría que visitéis cuando os presente la oportunidad.