12.03.19 —  Diario

Casa Briggs

Después de la entrada de blog que nos llevó a Asturias para explorar una fábrica abandonada, ahora volvemos al punto en el que acabó la entrada anterior: mi misión para decorar mi piso antes de la visita de mi amiga Emily. ¡Ya solo faltan tres días!

Afortunadamente, ya tengo instalado todo lo esencial, y estoy preparado para recibir a visitantes como la maruja que secretamente soy. Ha sido un proceso bastante largo, sin embargo, y he tenido que dar muchas vueltas a IKEA, y luego más cuando me di cuenta que había comprado la cosa equivocada en dos ocasiones distintas. Dicen que IKEA es una prueba para las parejas, pero yo he logrado discutirme conmigo mismo más que una vez. ¿Un talento? Sí.

Bueno, ya que no tengo mucho más que compartir esta semana, he sacado unas fotos del piso para mostraros lo que he hecho con el poco dinero que tengo.

Empezamos en el salón/cocina, donde he mantenido el amarillo de una de las paredes, añadiendo un sofá cama gris y toques de blanco y negro. Soy muy estricto con los colores, pero he dejado que entre un toque de verde al poner unas plantas que le dan un poco de vida al espacio.

La única cosa que echo en falta aquí serían unos cojines más y una mesa de centro en que dejar bebidas. También me gustaría comprarme una almohada en algún momento, pero resulta que son mucho más caras que me imaginaba, así que eso tendrá que esperar un poco…

Ahora damos la vuelta y estamos de cara a la cocina. Estoy intentando mantenerla lo más ordenada posible, y está resultando ser muy fácil porque soy una persona sola y hay mucho espacio en que esconder todo lo que no estoy usando. Aquí solo me falta un horno, pero ya he visto un horno pequeño de sobremesa que compraré el mes que viene: ¡hay pasteles por venir!

Ésta es una de mis plantas favoritas. Se llama Leah.

Pasando por la puerta y por el pasillo hay un cuarto de baño y un espacio en que hacer la limpieza, pero no os voy a aburrir con eso: pasemos directamente al otro espacio principal, mi habitación. El piso ya disponía de la cabecera de madera y una lampara de techo negra, así que he mantenido los colores existentes otra vez. Puse unas sábanas blancas en la cama y compré una mesilla de noche negra en la que he puesto a Beatrice el Bambú.

Alineado con el look de texturas de madera, plantas y colores neutros, tuve un momento de inspiración al pasar por la frutería hace unas noches. Vi que el tío estaba apilando unas cajas de madera para que se recojan como basura, así que fui a por un par de ellas y las subí a mi piso. Usando ellas he hecho una mesilla gratuita y sostenible.

Encima de dicha mesilla he colocado a Alice el Aloe Vera, y luego otra vela, ¡y ahora diría que se ha convertido en mi detalle favorito del piso entero! Es un poco molesto que la cosa más bonita es la más barata, pero me alegra haber podido decorar un rincón vacío.

Ahora llegamos al final de las fotos de mi nueva casa, y al final de esta entrada de blog, pero la semana que viene volveré para compartir las novedades después de este finde de aventuras con Emily. Espero que este preparada para mucho terraceo y comida rica…